Encuestas, ¿cómo decidimos cuáles publicar?

    Los periodistas, en este caso nosotros como Noroeste, tenemos claro qué empresas o medios son los que realizan las encuestas más confiables, y son esas las que usamos normalmente para publicarlas en nuestras plataformas.

    Uno de los temas que destaca en la información de las campañas electorales son sin duda las encuestas.

    Esas cifras que indican las preferencias de los votantes hacia los candidatos son siempre motivo de interés para los lectores, de preocupación o alegría para los aspirantes y sus equipos, y de cierta utilidad para ir leyendo la elección.

    En términos generales, las encuestas de preferencias electorales son realizadas por casas encuestadoras que se dedican a eso específicamente, o por medios de comunicación.

    Los periodistas, en este caso nosotros como Noroeste, tenemos claro qué empresas o medios son los que realizan las encuestas más confiables, y son esas las que usamos normalmente para publicarlas en nuestras plataformas.

    Como mucho del material que surge en tiempos electorales, hay encuestas variadas, las que son “a modo”, es decir, vendidas y con resultados a petición del cliente, y hay encuestas serias, profesionales, que suelen ser muy precisas.

    Sin denostar a quienes pueden vender encuestas a modo, en Noroeste, como en todos los medios de comunicación profesionales, serios e independientes, tenemos claro en términos generales qué encuestas son dignas de que las repliquemos para nuestros lectores. Y así lo hacemos.

    La Red Ética de la Fundación Gabo (antes Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano) lo señala claramente: “Los periodistas experimentados saben que las mejores encuestas son producidas por organizaciones electorales independientes, no partidistas, sin ningún interés personal en el resultado de los hallazgos”.

    Y es cierto. Por eso usted, como lector nuestro, puede tener la certeza de que solo publicamos encuestas que cumplen estos requisitos.

    Pero además hay otro aspecto muy importante que se considera al valorar una encuesta, y es la metodología, pues importa mucho si, por ejemplo, la encuesta es vía internet, o telefónica, o si es cara a cara, o si es través de una urna, en fin, métodos hay muchos, y son válidos, pero de eso depende, por ejemplo para nosotros, cómo las jerarquizamos.

    Así, una encuesta que es en urna casa por casa es más valiosa periodísticamente que una que es a través de una aplicación de internet. ¿Por qué? Porque el resultado es más preciso cuando el votante potencial emite su preferencia en una urna frente al encuestador, que si alguien está dando sus preferencias electorales a través de una app.

    Lo mismo pasa con las encuestas telefónicas, que sirven, pero suelen ubicarse en medio, es decir, más precisas que las de una app, pero menos que las cara a cara a través de una urna.

    También se analiza el margen de error, el tamaño de la muestra y hasta la misma redacción de las preguntas, pues a veces éstas las redactan de tal manera que infieren una respuesta, y tenemos que estar alerta ante esto.

    El margen de error y el tamaño de la muestra se relacionan. Mientras más grande es la muestra (es decir, el número de entrevistados y su distribución geográfica) el margen de error es menor, y la encuesta es más valiosa.

    Usualmente, las encuestas en sus metodologías precisan un margen de error de entre +/- 3% a +/- 5%. Puntos que en un resultado los votantes podemos sumar o restar al candidato y así darnos una idea aproximada de, por ejemplo, la distancia entre dos candidatos.

    Y lo que nosotros hacemos es que siempre que publicamos una encuesta publicamos la metodología, para que el lector tenga una idea más clara de la lectura del resultado. Así, precisamos cómo se hizo el levantamiento de la información, de qué tamaño es la muestra seleccionada, cuántos cuestionarios se hicieron y dónde se aplicaron, en sí, todo lo que pueda servir para ampliar el entendimiento del resultado.

    Además de todas estas consideraciones, no podemos perder de vista que las encuestas son, como suelen decir los expertos, una “instantánea del momento”...

    “Las encuestas son una instantánea de opinión en un punto en el tiempo”, resalta la Red Ética FNPI.

    Por eso podrá usted ver que vamos publicando encuestas a lo largo de la campaña, porque la preferencia electoral puede variar de una semana a otra.

    Algún candidato puede perder o ganar puntos después de algún hecho ocurrido, como un debate, un traspié, una denuncia, una declaración, etc.

    Por eso no podemos publicar solo una encuesta y ya, sino ir publicando las que vayan dándose a conocer y sean de encuestadoras serias, para que el votante vaya viendo cómo evoluciona la preferencia electoral.

    Tradicionalmente las encuestas independientes suelen dar un reflejo muy aproximado a lo que será el resultado de la elección.

    Sin embargo, nunca son definitivas. En una contienda electoral puede haber tendencias, análisis, proyecciones, pero para el final de la historia, sobre todo cuando dos candidatos llevan números muy cerrados en las encuestas, nada está escrito.