La IA, cada vez más presente e ineludible

22/03/2026 04:00
    Actualmente seguimos en capacitación continua y conociendo herramientas más precisas de lo que se denomina IA generativa, para creación de contenidos. Además del ya conocido Chat GPT de OpenAI, nosotros nos enfocamos más en las utilidades de Google para el caso, como Gemini, con herramientas como Gems, Notebook LM o Pinpoint.

    SSeguro no es la primera ni será la última vez que abordemos el concepto o tema de la Inteligencia Artificial.

    Lo que sí es un hecho es que cada vez que la abordamos la IA ya mutó, avanzó, saltó con adelantos, ajustes y mejoras.

    Ya prácticamente es un asunto omnipresente para quienes nos dedicamos a temas de comunicación, y por supuesto para muchísimas otras personas de variadas profesiones o intereses, y edades.

    Lo cierto es que en nuestro caso estamos inmersos pero andamos a tientas.

    Esta semana que pasó tuvimos nuevas sesiones de capacitación al respecto, pues cada vez es más amplio el espectro de su utilización.

    Aunque su uso aún no es generalizado en la Redacción, es un hecho que prácticamente todos la usamos para unas y otras acciones que nos facilita el trabajo que antes hacíamos a mano.

    Desde una transcripción de audio, video o imagen a texto, que es lo más básico, así hemos ido adaptando herramientas.

    Pero es importante señalar que por ejemplo esa labor, de transcripción, aunque antes aplicáramos alguna herramienta, la transcripción no era muy fiel, nos la daba con errores u omisiones, lo cual ya no pasa ahora, pues la IA ha avanzado en ese y otros aspectos, y ahora es mucho más precisa.

    Tenemos otro ejemplo, una aplicación denominada Wizard, a través de Telegram, con la cual un reportero describe en un audio los datos que está tomando en ese momento en un suceso, o lo que ve, y en cuanto lo manda, se transforma en una transcripción y luego en una nota, con propuesta de título y hasta de posteo en redes sociales. Todo eso en menos de un minuto.

    Esta, por ejemplo, aún requiere mucha supervisión y revisión de un editor, pues todavía comete, no errores, pero sí llega a adjetivar o a escribir con algo de, digamos, “intensidad”.

    Lo mismo que una aplicación creada in situ con Google Initiative, donde ya incorporamos incluso nuestras directrices de estilo y precisiones de rigor periodístico para introducir ahí los boletines de prensa y transformarlos en una nota publicable para nosotros.

    Buscar opciones de títulos, sobre todo en contenidos de Soft news, o bien apoyarnos para que los textos que se suben a cada plataforma o aplicación de redes sociales se adapte a las condiciones de dicha red social, sin mucho riesgo de caer en infracciones, son otros de los usos.

    Donde no entramos mucho es en la redacción de textos en sí, de los reporteados en territorio por nuestros reporteros, pues aún no estamos seguros ni es aún tan rápido como para confiar en que se realicen de manera 100 por ciento confiable y acorde a nuestro estilo y rigor. Pero seguramente llegaremos de una forma u otra a hacerlo no en su totalidad pero sí en algunos casos.

    Actualmente seguimos en capacitación continua y conociendo herramientas más precisas de lo que se denomina IA generativa, para creación de contenidos.

    Además del ya conocido Chat GPT de OpenAI, nosotros nos enfocamos más en las utilidades de Google para el caso, como Gemini, con herramientas como Gems, Notebook LM o Pinpoint.

    Ahora bien, hay herramientas, tal vez de las más conocidas para el uso común, que es en fotografías. En este caso, si de por sí somos cautos con la IA por la cuestión de nuestro rigor periodístico, lo somos más en el caso de fotos, y prácticamente no la usamos.

    Y es que a la IA, usted le puede dar instrucciones para que le cree una imagen solo dándole las instrucciones precisas, pero en nuestro caso las fotos deben ser reflejo fiel de la realidad, por lo que ese uso está descartado para nosotros.

    Sin embargo, estamos empezando a probar, aún sin publicación, su uso en imágenes para el caso de lo que antes llamábamos ilustraciones o fotoarte, para ilustrar temas, textos o análisis atemporales.

    En fin, navegar en el océano de la IA es casi casi infinito, y en esas andamos. Usamos herramientas pero no en forma generalizada, es decir, son mínimas las que están inmersas en nuestros procesos estándar, pero es cierto que cada periodista, de acuerdo con su conocimiento, experiencia, necesidad, incluso su edad, las usa sobre todo para apoyo en procesos básicos.

    Nuestra idea es ir creciendo en este aspecto, ampliando su uso e integrarlo en nuestros procesos diarios tanto de la creación de multimedia, como del impreso, para ayudarnos en lo básico por lo pronto.

    Pese a nuestro resquemor en lo editorial, por cuestiones del rigor periodístico, nos tranquilizan cuestiones que señalan los expertos de cómo ha estado evolucionando la IA.

    Este mes, por ejemplo, en el Noveno Congreso de Editores CELAC-UE, celebrado en Alcalá de Henares, en España, en coordinación con el Instituto Cervantes, una de las conclusiones fue: “Los expertos han coincidido en que, pese a los temores iniciales, la IA puede optimizar procesos de verificación, transcripción y distribución de información, siempre bajo supervisión humana y con criterios de rigor periodístico”.

    Por otro lado, en su reporte mensual de febrero pasado, el Laboratorio de Periodismo, de la Fundación Luca de Tena, señala: “La inteligencia artificial dejó de ocupar en febrero un lugar periférico en las redacciones para situarse en el centro de las decisiones editoriales, regulatorias y operativas, en un momento en el que su uso ya no se evalúa solo por sus capacidades, sino por las garantías que exige aportar en términos de veracidad, control y responsabilidad”.

    De hecho, como un ejercicio, giramos en Gemini la instrucción de que nos creara un texto para explicar la aplicación de la IA en el periodismo, y nos arrojó un texto preciso y concreto con el que estamos completamente de acuerdo. Aquí lo replicamos:

    La Inteligencia Artificial
    en los Medios: Periodismo
    en la Era Algorítmica

    La integración de la Inteligencia Artificial (IA) en los medios de comunicación ha dejado de ser una experimentación para convertirse en el eje estructural de las redacciones modernas. Entre 2025 y 2026, esta tecnología no solo ha optimizado la producción, sino que ha forzado a la industria a redefinir conceptos como la verdad, la autoría y la confianza.

    1. Transformación en las Redacciones

    La IA está actuando como un “copiloto” que libera a los periodistas de tareas mecánicas para enfocarse en el análisis profundo.

    Automatización de contenidos rutinarios: Reportes financieros, resultados deportivos y alertas meteorológicas ahora se generan mediante modelos de lenguaje que procesan datos en milisegundos.

    Transmisiones y video: Herramientas de conversión de texto a video permiten que un artículo escrito se transforme en un clip para redes sociales como TikTok o YouTube Shorts casi de forma instantánea.

    Análisis de datos a gran escala: La IA permite a las unidades de investigación detectar patrones en millones de documentos (como filtraciones masivas), algo que antes requería meses de trabajo manual.

    2. El Impacto en la Distribución y el Consumo

    El ecosistema de búsqueda está mutando radicalmente. Con la llegada de los “motores de respuesta” (como los resúmenes generativos de Google y OpenAI), los medios enfrentan una crisis de tráfico:

    Zero-click Searches: Los usuarios obtienen la información directamente en la página de búsqueda, reduciendo las visitas a los sitios web originales.

    Personalización extrema: Las newsletters y las portadas de los diarios se adaptan en tiempo real a los intereses específicos de cada lector, mejorando la retención.

    3. Desafíos Éticos y Amenazas

    A pesar de las ventajas, la IA ha introducido riesgos sin precedentes para la democracia y la integridad informativa:

    Deepfakes y Desinformación: La capacidad de generar imágenes y videos falsos hiperrealistas ha puesto bajo presión la capacidad de verificación de los medios tradicionales.

    Alucinaciones: Los modelos de IA todavía pueden inventar hechos con una apariencia de total autoridad, lo que exige una supervisión humana estricta (”Human-in-the-loop”).

    Propiedad Intelectual: El uso de archivos periodísticos para entrenar grandes modelos de lenguaje (LLM) ha generado disputas legales y nuevos acuerdos de licencia entre gigantes tecnológicos y grupos editoriales.

    4. El Futuro: ¿Hacia dónde vamos?

    Para 2026, la tendencia sugiere que el valor del periodismo residirá en lo que la IA no puede replicar:

    Reporteo de campo: La presencia física y el testimonio directo.

    Análisis de contexto: La capacidad de explicar el “por qué” detrás de los hechos.

    Credibilidad de marca: En un mar de contenido generado por máquinas (conocido a veces como “slop”), los usuarios buscarán refugios de información verificada y firmas humanas de confianza.

    Conclusión

    La Inteligencia Artificial no reemplazará al periodismo, pero sí está reemplazando la forma en que el periodismo se ha hecho durante décadas. Los medios que logren equilibrar la eficiencia tecnológica con la integridad ética serán los que lideren la próxima era de la comunicación global.