La postura de la Sociedad Interamericana de Prensa, una visión compartida y de alerta

18/01/2026 04:00
    “Cuando el periodismo independiente se debilita o desaparece, el debate público se erosiona, la rendición de cuentas se desvanece y las tendencias autoritarias encuentran un terreno fértil para expandirse sin control. Una democracia sin medios fuertes es una democracia privada de una de sus salvaguardas más esenciales”.

    A mediados de enero, ya estamos encaminados en lo que es este nuevo año, objetivos y metas, desafíos y la mira puesta en lo que está por venir.

    Hace unas semanas, antes de cerrar el año, hicimos un recuento y una aceptación, y fue poco después de escribir ese artículo que nos llegó el mensaje de Fin de Año de la Sociedad Interamericana de Prensa, el cual consideramos indispensable de abordar antes de que concluya este primer mes de 2026.

    Lo hacemos un poco para reflexionar pero sobre todo para mostrar que no es sólo nuestro sentir el que expresamos en aquel último artículo de 2025, sino la preocupante situación que atravesamos los medios en general.

    El presidente de la SIP, Pierre Manigault, expone en el balance anual un diagnóstico contundente y abre con una frase demoledora:

    “Este año llega a su fin con una certeza contundente: el periodismo en las Américas ya no se ve obligado a defenderse únicamente de las balas, la censura o las celdas de prisión. En la actualidad, enfrenta una amenaza más insidiosa: la asfixia económica se ha convertido en una nueva forma de violencia, más silenciosa, menos visible, pero igual de eficaz para silenciar voces independientes”.

    El periodista estadounidense, recién nombrado presidente de la organización dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en América, aborda el tema de la desaparición de medios de comunicación, que se ha convertido en una constante en el mundo actual.

    “La desaparición de un medio de comunicación nunca es simplemente un fracaso empresarial. Es, ante todo, una derrota para el derecho de la sociedad a estar informada”, alertó.

    “Cuando el periodismo independiente se debilita o desaparece, el debate público se erosiona, la rendición de cuentas se desvanece y las tendencias autoritarias encuentran un terreno fértil para expandirse sin control. Una democracia sin medios fuertes es una democracia privada de una de sus salvaguardas más esenciales”.

    Hizo un recuento de las misiones internacionales en Guatemala, Panamá, Costa Rica, Perú y Estados Unidos, países donde las presiones contra periodistas y medios se han intensificado a través del acoso judicial, demandas desproporcionadas, abusos regulatorios y la estigmatización desde los más altos niveles del poder, deterioro que ha sido aún más grave en Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde los gobiernos niegan abiertamente a sus ciudadanos el derecho a vivir bajo normas democráticas y reprimen de manera sistemática al periodismo independiente.

    “Hemos denunciado de forma constante y firme la persecución estatal y la violencia del crimen organizado, expresadas en asesinatos, amenazas y silenciamientos forzados, en contextos donde los gobiernos ni siquiera brindan la protección más básica a los periodistas”, denunció.

    “Esta falla se agrava por la persistente impunidad, que alimenta un círculo vicioso de violencia al enviar el mensaje de que los crímenes contra periodistas no tienen consecuencias reales. Como resultado, un número creciente de reporteros se ve forzado al exilio simplemente para preservar su vida y continuar con su labor”.

    El presidente de la SIP alertó que la situación preocupante que atraviesa el periodismo ya no se limita a América Latina, sino también a los Estados Unidos.

    “En Estados Unidos, el periodismo ha dejado de ser un observador distante y se ha convertido en un objetivo directo dentro de este mismo drama global. La Primera Enmienda, alguna vez considerada un escudo impenetrable, ha demostrado ser vulnerable frente a ataques políticos sostenidos destinados a desacreditar a la prensa y socavar la libertad de expresión”, señaló.

    “En este contexto, la experiencia de los editores latinoamericanos -largamente acostumbrados a resistir presiones autoritarias- se ha vuelto una fuente indispensable de aprendizaje y fortaleza para las redacciones estadounidenses”.

    Reiteró lo que todos los medios independientes padecemos: “La sostenibilidad financiera del periodismo sigue siendo el talón de Aquiles de la libertad de prensa”.

    Y alertó de que los desafíos que alguna vez plantearon internet y las redes sociales ahora se han visto amplificados por la rápida expansión de la inteligencia artificial.

    “Si bien la IA ofrece oportunidades extraordinarias de innovación y eficiencia, también plantea interrogantes éticos y económicos urgentes”, consideró.

    “Los desarrolladores y las plataformas deben establecer mecanismos de compensación justa por el uso de contenidos periodísticos. La tecnología sólo puede innovar verdaderamente dentro de sistemas libres y democráticos; sin periodismo de calidad, los algoritmos corren el riesgo de amplificar la desinformación en lugar del conocimiento”.

    Respecto a este año que ya inició, dijo que 2026 se perfila como un período desafiante y transformador.

    “La libertad de prensa no debe seguir siendo presentada como un obstáculo para el poder. Por el contrario, los Estados tienen la obligación evidente de protegerla, reconociendo que es la base del derecho de la sociedad a saber, tal como lo consagran la mayoría de las constituciones del continente. La libertad de expresión no es una concesión otorgada por el Estado; es un pilar que sostiene a la democracia misma”.

    La Sociedad Interamericana de Prensa, con sede en Miami, reúne a más de mil 300 medios y su postura refleja la de medios que, como nosotros, padecen los estragos del contexto actual pero lo enfrentan de manera profesional y libre.

    A mediados de enero, ya estamos encaminados en lo que es este nuevo año, objetivos y metas, desafíos y la mira puesta en lo que está por venir.

    Hace unas semanas, antes de cerrar el año, hicimos un recuento y una aceptación, y fue poco después de escribir ese artículo que nos llegó el mensaje de Fin de Año de la Sociedad Interamericana de Prensa, el cual consideramos indispensable de abordar antes de que concluya este primer mes de 2026.

    Lo hacemos un poco para reflexionar pero sobre todo para mostrar que no es sólo nuestro sentir el que expresamos en aquel último artículo de 2025, sino la preocupante situación que atravesamos los medios en general.

    El presidente de la SIP, Pierre Manigault, expone en el balance anual un diagnóstico contundente y abre con una frase demoledora:

    “Este año llega a su fin con una certeza contundente: el periodismo en las Américas ya no se ve obligado a defenderse únicamente de las balas, la censura o las celdas de prisión. En la actualidad, enfrenta una amenaza más insidiosa: la asfixia económica se ha convertido en una nueva forma de violencia, más silenciosa, menos visible, pero igual de eficaz para silenciar voces independientes”.

    El periodista estadounidense, recién nombrado presidente de la organización dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en América, aborda el tema de la desaparición de medios de comunicación, que se ha convertido en una constante en el mundo actual.

    “La desaparición de un medio de comunicación nunca es simplemente un fracaso empresarial. Es, ante todo, una derrota para el derecho de la sociedad a estar informada”, alertó.

    “Cuando el periodismo independiente se debilita o desaparece, el debate público se erosiona, la rendición de cuentas se desvanece y las tendencias autoritarias encuentran un terreno fértil para expandirse sin control. Una democracia sin medios fuertes es una democracia privada de una de sus salvaguardas más esenciales”.

    Hizo un recuento de las misiones internacionales en Guatemala, Panamá, Costa Rica, Perú y Estados Unidos, países donde las presiones contra periodistas y medios se han intensificado a través del acoso judicial, demandas desproporcionadas, abusos regulatorios y la estigmatización desde los más altos niveles del poder, deterioro que ha sido aún más grave en Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde los gobiernos niegan abiertamente a sus ciudadanos el derecho a vivir bajo normas democráticas y reprimen de manera sistemática al periodismo independiente.

    “Hemos denunciado de forma constante y firme la persecución estatal y la violencia del crimen organizado, expresadas en asesinatos, amenazas y silenciamientos forzados, en contextos donde los gobiernos ni siquiera brindan la protección más básica a los periodistas”, denunció.

    “Esta falla se agrava por la persistente impunidad, que alimenta un círculo vicioso de violencia al enviar el mensaje de que los crímenes contra periodistas no tienen consecuencias reales. Como resultado, un número creciente de reporteros se ve forzado al exilio simplemente para preservar su vida y continuar con su labor”.

    El presidente de la SIP alertó que la situación preocupante que atraviesa el periodismo ya no se limita a América Latina, sino también a los Estados Unidos.

    “En Estados Unidos, el periodismo ha dejado de ser un observador distante y se ha convertido en un objetivo directo dentro de este mismo drama global. La Primera Enmienda, alguna vez considerada un escudo impenetrable, ha demostrado ser vulnerable frente a ataques políticos sostenidos destinados a desacreditar a la prensa y socavar la libertad de expresión”, señaló.

    “En este contexto, la experiencia de los editores latinoamericanos -largamente acostumbrados a resistir presiones autoritarias- se ha vuelto una fuente indispensable de aprendizaje y fortaleza para las redacciones estadounidenses”.

    Reiteró lo que todos los medios independientes padecemos: “La sostenibilidad financiera del periodismo sigue siendo el talón de Aquiles de la libertad de prensa”.

    Y alertó de que los desafíos que alguna vez plantearon internet y las redes sociales ahora se han visto amplificados por la rápida expansión de la inteligencia artificial.

    “Si bien la IA ofrece oportunidades extraordinarias de innovación y eficiencia, también plantea interrogantes éticos y económicos urgentes”, consideró.

    “Los desarrolladores y las plataformas deben establecer mecanismos de compensación justa por el uso de contenidos periodísticos. La tecnología sólo puede innovar verdaderamente dentro de sistemas libres y democráticos; sin periodismo de calidad, los algoritmos corren el riesgo de amplificar la desinformación en lugar del conocimiento”.

    Respecto a este año que ya inició, dijo que 2026 se perfila como un período desafiante y transformador.

    “La libertad de prensa no debe seguir siendo presentada como un obstáculo para el poder. Por el contrario, los Estados tienen la obligación evidente de protegerla, reconociendo que es la base del derecho de la sociedad a saber, tal como lo consagran la mayoría de las constituciones del continente. La libertad de expresión no es una concesión otorgada por el Estado; es un pilar que sostiene a la democracia misma”.

    La Sociedad Interamericana de Prensa, con sede en Miami, reúne a más de mil 300 medios y su postura refleja la de medios que, como nosotros, padecen los estragos del contexto actual pero lo enfrentan de manera profesional y libre.