Líneas de mando y toma de decisiones editoriales, ¿quién manda?

    Y no es solo un decir, es una realidad, y es que las decisiones editoriales que se toman durante el día son tantas y de manera constante casi las 24 horas, que no es conveniente enredarlas ni hacer confuso el proceso, pues eso nos dificultaría aún más la ya pesada labor de hacer un ejemplar diario impreso y mantener un flujo constante de información en nuestro sitio y redes sociales.

    Suele pensarse que las decisiones editoriales, sobre todo las referentes a qué se publica y cómo se publica, las toma una especie de ente externo o desde las alturas, incluso con intenciones o intereses específicos y a veces hasta “oscuros”...

    Nada más lejos de la realidad en el caso de Noroeste, donde la toma de decisiones es transparente, ágil y de todos conocida dentro de la Redacción y en otras áreas de la empresa.

    Nuestras líneas de autoridad son muy claras y así es nuestra toma de decisiones.

    Para explicarlo un poco, lo primero que debe quedar claro es que cada sección está compuesta por un jefe, es decir, un editor, que coordina a reporteros, fotógrafos o diseñadores, según sea el caso.

    Los editores se coordinan con la Dirección Editorial y así fluye de manera clara y precisa la toma de decisiones y las líneas de autoridad.

    Por supuesto la Dirección Editorial se coordina en decisiones fuertes o proyectos de más peso con la Dirección General.

    Así es en términos generales nuestra estructura, muy sencilla y plana, fácil de entender y de manejar.

    Pero esta estructura y organización descansa con todo su peso en una premisa básica: nadie se manda solo y la mayoría de las decisiones no las toma una sola persona, sino al menos dos o tres, o más.

    ¿A qué nos referimos con esto? Todo se consulta o se “rebota”, ya sea en una de las dos juntas editoriales que tenemos diariamente, o en el chat de la sección respectiva, o bien cara a cara o en una llamada.

    Por ejemplo, si el reportero propone un tema de cobertura o investigación, no se lanza solo o sin avisar, lo mínimo que hace es coordinarse con su editor respectivo. Y el editor en casi todo se coordina con la Dirección Editorial, pero al mismo tiempo muchos temas se deciden según lo que diga el reportero, pues finalmente él es el experto en un determinado tema.

    Es decir, aún los jefes nos sometemos ante la experiencia, pericia o especialización de nuestros reporteros, y ellos confían en la experiencia y la habilidad de nosotros como editores o directivos.

    Entonces es una especie de círculo en donde se toma la decisión específica de una cobertura o de una publicación.

    Y dichas decisiones no se toman ni a la ligera ni por ocurrencias, sino que son basadas en parámetros editoriales que están definidos, no por capricho, sino con base en cánones mundiales de periodismo y de acuerdo con la misión de Noroeste.

    ¿Y en qué recaen estos cánones y esta misión? En dar al lector información confiable, útil, oportuna, que le sirva para tomar mejores decisiones. Entonces, si se fija, aunque nuestra estructura es muy clara, y la toma de decisiones es muy transparente, nuestro jefe sí está “afuera” de la Redacción y es usted, sí, usted, lector, porque todo lo que hacemos, lo que planeamos, lo que cubrimos, lo que publicamos, lo hacemos siempre pensando en el lector.

    Y no es solo un decir, es una realidad, y es que las decisiones editoriales que se toman durante el día son tantas y de manera constante casi las 24 horas, que no es conveniente enredarlas ni hacer confuso el proceso, pues eso nos dificultaría aún más la ya pesada labor de hacer un ejemplar diario impreso y mantener un flujo constante de información en nuestro sitio y redes sociales.

    Lo mejor es simplificar y mantener transparente nuestro proceso de toma de decisiones, que sea ágil y sencillo es la clave.

    En cuanto a aspectos de la operación del día a día, por ejemplo, tanto reporteros como editores contribuimos a armar la agenda de cobertura, la compartimos entre nosotros, de tal manera que todos sabemos más o menos dónde y en qué anda cada quien durante la jornada.

    Lo mismo los budget o avances de notas que hacemos cada tarde para decidir qué, cómo y en qué posición del ejemplar impreso se colocará cada nota. El editor del empaquetado del impreso hace una propuesta o presupuesto de notas para portadas y para cada página, y la “rebotamos” varios editores y la Dirección Editorial para validarla.

    También tenemos una herramienta básica que son los chats, tanto de WhatsApp como de otras aplicaciones, que nos sirven para que cada sección observe el flujo de información de acuerdo a cómo va llegando durante todo el día y parte de la noche, y lo revise el editor respectivo para subirlo al sitio.

    Este tipo de herramientas permiten que la información y las decisiones fluyan de manera transparente. Sin demasiada complicación, pues, como siempre, el tiempo apremia.

    Así es, en resumidas cuentas, como trabajamos. Todo lo que usted como lector ve en nuestras plataformas y nuestro ejemplar impreso, surge de aquí, de estos procesos, y siempre, siempre, pensando en usted, en ustedes, nuestros lectores.

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