Temas delicados, siempre aprendiendo

    “Y no podemos negar que son temas polémicos, que incluso a veces llegan a incomodar a más de un lector y en los que muchas veces no solo podemos llegar a equivocarnos sino que podemos cruzar ciertos ‘límites’ o quedarnos cortos con lo que abordamos”.

    Son tantos los temas que un medio de comunicación abarca que podría decirse que todos se abordan de la misma manera, o incluso llegar a decir que somos expertos en todos ellos.

    Nada más lejos de la realidad: cada tema tiene sus características, su manejo específico, su cuidado especial y, sobre todo, hay muchos en los que no somos expertos, en lo que apenas estamos aprendiendo y en los que seguramente siempre vamos a batallar más cuando los abordamos.

    Hoy queremos abordar algunos de ellos, y primero queremos referirnos a los que podríamos denominar “delicados”, que tenemos que abordar pero “con pincitas”, con precaución y con extremo cuidado.

    En estos días nos han tocado varios.

    Uno de ellos es todo lo relacionado con matrimonio igualitario, personas trans y derechos o historias de la comunidad LGBT, la cual se llega a denominar también LGBTIQ+.

    ¿Por qué podemos decir que son temas delicados? Porque, por ejemplo, en este caso, cuestiones tan específicas como la forma en que se denomina esta comunidad es un asunto de revisar bien e ir aprendiendo.

    Digamos que son temas relativamente “nuevos” o que se trataban poco anteriormente en un medio de comunicación, situación que ha ido cambiando conforme se ha avanzado en la lucha por sus derechos y en cuestiones legales.

    Es en sí una temática en boga, coyuntural o que más bien llegó para ser tratada de manera frecuente en las diferentes plataformas informativas.

    Y no podemos negar que son temas polémicos, que incluso a veces llegan a incomodar a más de un lector y en los que muchas veces no solo podemos llegar a equivocarnos sino que podemos cruzar ciertos “límites” o quedarnos cortos con lo que abordamos.

    En estos días publicamos, por ejemplo, la historia de dos personas de Mazatlán que se comprometieron y se casaron, convirtiéndose en el primero o uno de los primeros matrimonios igualitarios (o de personas del mismo sexo o género) que se han efectuado en Mazatlán, después de la aprobación de la ley respectiva.

    La nota tuvo más de 22 mil clics de lectoría en el sitio y más de 5 mil reacciones en Facebook, entre ellas más de mil comentarios. Y hubo “me gusta”, “me encanta”, “me asombra”, pero también “me divierte”, “me entristece” y hasta “me enoja”.

    Entre los comentarios hubo de todo, desde quienes nos cuestionaron al medio por publicar ese tipo de historias, por supuesto quienes fustigaron a la pareja o a quienes permitieron el enlace civil, pero también muchos mensajes de apoyo.

    Ya lo dijimos, un tema polémico que es vigente por la entrada en vigor de esa ley en la que Sinaloa fue uno de los últimos estados en reformar.

    También parecida fue otra nota que publicamos solo en web sobre una persona trans que dio a luz a un bebé en Culiacán.

    Esa nota la publicamos con un tanto de discreción y hasta de duda, porque, en primer lugar, no era una nota reporteada directamente por nosotros, sino redactada por el portal SinEmbargo.MX (con el que compartimos contenidos) y realizada solo con información subida a las redes sociales por las personas involucradas.

    Es decir, no teníamos, por ejemplo, autorización para reproducir las imágenes y no entrevistamos tampoco a nadie relacionado. Y como no pudimos concretarlo directamente con nuestros reporteros, optamos por manejarla solo en el sitio digital y no en el ejemplar impreso.

    Otro caso delicado se nos presentó en estos días, y fue publicado ayer sábado. Es una denuncia de abuso sexual infantil en Mazatlán, temas que tratamos siempre con extremo cuidado, precaución, máxima revisión, incluso precisamos que la afectada nos contactó para exponer la denuncia, en fin, buscamos que vaya el texto lo más cuidado posible.

    Estamos conscientes de que este tipo de temas, más que incomodar, indigna, pero también lastima, y no solo a la familia de la parte afectada, sino a la familia del presunto agresor. Pero no podemos dejar de lado una denuncia de este tipo, sobre todo cuando la persona afectada da abiertamente su testimonio y hay un proceso penal ya en curso.

    Sin sensacionalismo, sin discriminación, sin prejuicios ni estereotipos, con mucho respeto y responsabilidad, y tratando de ser lo menos invasivos posible es cómo tratamos de manejar estas temáticas.

    No siempre lo logramos y nos podemos equivocar, lo sabemos... así como sabemos que muchos lectores lo pueden tomar a mal, sin embargo, “dar voz a quienes no la tienen” es también uno de los objetivos de Noroeste y tratamos de cumplirlo y abarcarlo lo más que podemos.

    Sin embargo, como ya lo dijimos, seguimos aprendiendo...

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