Temporada beisbolera, ya estamos listos

    La clave es darle un todo con algo de análisis, entrevistas, detalles que pudo no ver desde las gradas y que nuestros periodistas alcanzan a apreciar desde sus lugares o gracias a su experiencia.

    Estamos apenas a dos días de que arranque la fiesta beisbolera en Sinaloa y todo el Pacífico, con ello llega una etapa del año en que la cobertura de este deporte nos marca de manera muy importante nuestra operación editorial.

    No por nada el beisbol es una de las coberturas más importantes que tenemos en el año en el aspecto no solo deportivo, sino también en el periodismo local y de sociales.

    La presencia de cuatro equipos sinaloenses en la Liga Mexicana del Pacífico nos obliga a darle esa importancia tan puntual a este deporte, además de que es tal vez uno de los aspectos de la identidad sinaloense que combina elementos periodísticos diversos, desde la utilidad hasta la emoción.

    Nuestra labor de planeación de la cobertura de la temporada del beisbol de invierno inicia desde unos dos meses atrás, cuando estamos obligados a gestionar acreditaciones para tener acceso a los estadios.

    Se tramita acreditación para fotógrafos y reporteros tanto de deportes, como alguno de local y alguno de sociales, ya que hay partidos, como la inauguración, que se cubre por las tres secciones.

    Además de tramitar la acreditación ante el equipo y/o estadio local, los reporteros y fotógrafos de deportes se acreditan también ante la Liga Mexicana del Pacífico, y esos pases nos permiten entrar a todos los estadios de la LMP.

    En nuestro caso nos acreditamos periodistas de Culiacán ante Tomateros, de Mazatlán para el estadio de Venados, de Guasave para tener acceso a los partidos de Algodoneros y en Los Mochis, para el estadio de Cañeros.

    Hay estadios, como el de Venados, que para acceder a algunos de nuestros periodistas le solicitan las dos acreditaciones, y esto es totalmente discrecional, es decir, lo hacen solo con algunos periodistas o solo en algunos partidos, sin saber nosotros nunca cuándo lo van a hacer y de qué manera lo harán.

    Ya en el estadio, los reporteros y fotógrafos tienen lugares precisos asignados, y en general no se les permite andarse moviendo entre las butacas o los pasillos.

    Por ejemplo en el caso del estadio Teodoro Mariscal, los fotógrafos son asignados en butacas específicas de donde no se les permite moverse en todo el partido. Unas están a la altura de primera base y otras están a la altura de tercera base. En los laterales, pues. Desde ahí el fotoperiodista tiene que tomar las fotografías y enviar vía internet desde la misma cámara y/o celular.

    Hasta hace unos años sí se permitía a los fotógrafos entrar al campo, y hasta a los vestidores, sin embargo esto se ha venido restringiendo los últimos años, incluso antes de la pandemia.

    El motivo, entre otros, es que algunos fotógrafos inexpertos llegaron a chocar con jugadores cuando éstos salían del cuadro en busca de capturar alguna pelota. Por eso es importante la experiencia de los periodistas en este caso, pues saben dónde colocarse y cómo moverse para no interferir en las jugadas.

    Pero en fin, en el caso del estadio de Venados ya los lugares de la prensa, sobre todo de los fotógrafos, están estrictamente limitados y hasta “custodiados” para que no se muevan de sus butacas.

    Vaya, hasta para ir al sanitario hay que pedir permiso.

    En el de Culiacán en cambio sí se permite un poco más de movilidad. Aunque también los fotógrafos tienen lugares asignados, pero éstos están dentro del campo, o a nivel del terreno de juego, junto a los dogouts, para lo cual se necesita una acreditación especial.

    Es muy parecido en los estadios de Guasave y de Los Mochis.

    En el caso de los reporteros, en todas las plazas se les asigna un sitio en los palcos de prensa del estadio, que están en lugares altos desde donde se puede observar todo el terreno de juego.

    El estadio de Tomateros, por ejemplo, recibe a los reporteros en el Palco de prensa Agustín D. Valdes, que lleva el nombre de este veterano y reconocido cronista deportivo.

    En cuanto a cobertura en sí y operación editorial, la cobertura beisbolera impacta en varios aspectos, el principal quizá es el horario, además de la cantidad de días a la semana que los equipos juegan, seis días, solo descansan los lunes, y esto incluye en ocasiones hasta dobles partidos en un día.

    Las horas que se invierten a estas coberturas son muchas, pero lo que más impacta son los horarios. Al ser en la noche y sin hora de término precisa, nos complican muchísimo el poder cumplir el horario del cierre editorial del ejemplar impreso. Por lo que tanto la Redacción como las áreas de Producción y Distribución “sufrimos” toda la temporada de beisbol. “Sufrimiento” que le transmitimos muchas veces a los suscriptores, porque muchos de los días su ejemplar de Noroeste llega más tarde de la hora acostumbrada en la madrugada.

    Esto se suma a que no solo cubrimos los equipos “de casa”, sino que monitoreamos los del resto de la Liga, con horarios en Sonora y en Mexicali que son incluso una hora más tarde que en Sinaloa.

    A todo este ajetreo de la cobertura se suma que debemos escribir rápido y enviar fotos al momento para tratar de solventar las afectaciones del horario. Así como estar moviendo la información en nuestro sitio y redes sociales y al mismo tiempo estar armando la edición impresa para resolver las páginas en cuestión de minutos después de que cae el último out. Todo esto casi siempre rozando la medianoche.

    Ahora bien, no es sencillo escribir una crónica deportiva, pues es la única información que para cuando la damos en nuestras páginas del impreso, o incluso en el mismo sitio de noticias de Noroeste, casi en tiempo real, los lectores aficionados ya saben el resultado y saben cómo estuvo el partido.

    ¿Qué le dices de novedoso a un lector aficionado al beisbol que ya vio el partido o hasta estuvo presente en el estadio?

    La clave es darle un todo con algo de análisis, entrevistas, detalles que pudo no ver desde las gradas y que nuestros periodistas alcanzan a apreciar desde sus lugares o gracias a su experiencia.

    Ese es el reto del periodismo deportivo y sobre todo el reto de la cobertura que hacemos de la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico en una tierra beisbolera como es Sinaloa.

    Por lo pronto, estamos listos, y arrancamos esta semana: Play ball...

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