Un discurso con el
que nos identificamos

18/10/2026 04:00
    En días recientes tuvimos la oportunidad de reflexionar con un discurso del periodista Jan Martínez Ahrens, director del diario El País, de España, donde escuchamos conceptos e ideas que nos hicieron identificarnos.

    Hacer periodismo en el contexto actual en este País, y sobre todo en este estado, es una sucesión constante de altibajos: en momentos estamos o nos sentimos solos, abrumados e incomprendidos, pero luego vienen momentos de logros, de satisfacción y de sentirnos acompañados.

    De hecho podría decirse que así es en la vida en general, llena de altibajos, pero en una profesión de tanto ajetreo y tanto ímpetu esto sucede más seguido y de manera más corta, en un segundo pasamos de un estado a otro.

    En estos días, por ejemplo, de una cantidad de hechos violentos de no creerse, de sucesos extraordinarios como daños en el emblemático malecón de Mazatlán o mientras esperamos el impacto de un huracán en Sinaloa, o bien en medio de afectaciones económicas para todos en la entidad, apreciamos “perlas” que se nos ofrecen o que encontramos por ahí que nos hacen sentir acompañados, identificados y hasta nos devuelven la esperanza que habíamos perdido minutos antes.

    La verdad es que esto nos ocurre seguido, afortunadamente, llega algún mensaje, leemos algún texto, vemos algún video o escuchamos un discurso, que nos hace reflexionar sobre nuestra labor, sobre nuestra profesión y todos sus avatares.

    En días recientes tuvimos la oportunidad de reflexionar con un discurso del periodista Jan Martínez Ahrens, director del diario El País, de España, donde escuchamos conceptos e ideas que nos hicieron identificarnos.

    De hecho el discurso lo dio en América Latina, en Colombia, en septiembre pasado, durante la celebración del Festival de las Ideas, un foro de Prisa Media, la sociedad editora de El País, donde cerca de 400 invitados, entre políticos, académicos, figuras del sector privado y la sociedad civil, se integran en módulos con conversatorios y debates en torno a los desafíos en enfrenta este país sudamericano en la actualidad.

    Encabezando el módulo centrado en democracia, periodismo y libertad de prensa, Martínez Ahrens habló de los retos que enfrentamos los medios en cuanto a la democracia, la violencia, la desinformación, las nuevas plataformas... temas que por sentirlos tan cercanos nos interesa replicar para consignarlos.

    En sus reseñas, tanto el Diario Las Américas, el principal para la comunidad hispana desde Florida, como el propio periódico El País, resaltan el mismo ángulo desde el inicio y sentencian: “El periodismo sólo puede vivir en condiciones democráticas, en sociedades que admiten la crítica y la denuncia y que no temen la disparidad de opiniones”, como la principal cita emitida por Martínez Ahrens al inicio de su intervención.

    Textual, el director de El País señala: “El periodismo lo es cuando cuenta la verdad, no cuando sirve al engaño, maquilla los datos, ofrece realidades paralelas del gusto del político o de los prejuicios de ciertas audiencias. El compromiso del periodista es con los hechos aunque choque con su ideología. La mejor forma de conservar los lectores es confrontándoles con la verdad aunque ésta sea incómoda. Ahí es cuando se gana credibilidad, cuando surge la confianza”.

    Esa búsqueda de la credibilidad y la confianza es en tiempos de desinformación uno de los grandes desafíos del periodismo en todas partes, agrega.

    Enlaza este tema con el de la violencia contra los periodistas y las empresas periodísticas: “Hay más retos, algunos terribles, especialmente en América Latina. El primero, y que no hay que olvidar nunca, es el de la violencia, una lacra que deja al desnudo la enorme exposición de nuestro trabajo en ciertas zonas, y también las deficiencias de los países en que estos crímenes ocurren. Ahí donde se mata periodistas, flaquea el Estado y habitualmente fracasa el aparato judicial y policial”.

    El problema no se limita a los homicidios, alertó Martínez Ahrens al señalar que la violencia “tiene muchas formas y se ejerce no sólo sobre el periodista, sino en bastantes ocasiones sobre la empresa editora, con métodos más sofisticados”.

    Abordó el momento actual que vivimos la mayoría de los medios de comunicación en el mundo: “Nuestro modelo de negocio se derrumbó, la disrupción digital liquidó nuestro sistema de venta y de distribución, cambió la forma de consumir la información y desbancó al papel impreso. Perdimos dinero, perdimos lectores, tuvimos que reinventar nuestra propia forma de trabajar.

    “Vivimos, en definitiva, una revolución que dejó a muchos medios en el camino. Otros creyeron salvarse con el clickbait, se volvieron esclavos de la información basura y de un algoritmo cuyas reglas ni siquiera conocían bien. Y confundieron el clic con la lectura, cuando la lectura es tiempo, cuando la lectura es confianza”.

    Ese error, que sigue vivo en algunos medios, alertó, ha sido determinante en el desprestigio del periodismo.

    No dejó de señalar que este es un momento contradictorio que vivimos los medios, donde tenemos una enorme audiencia con un alcance global y diverso, pero al mismo tiempo enfrentamos el descrédito por la crisis de desinformación, y contra eso hay que seguir luchando.

    “Una crisis de credibilidad que ha sido utilizada por los enemigos del periodismo, que han alimentado el monstruo de la desinformación amparados en la debilidad estructural de los medios tradicionales en la multiplicación de canales y en la falta de rigor.

    “En este magma, parte de la población ha dejado de creer en los periodistas, mientras el bulo y la mentira se han fortalecido y han generado realidades alternativas”.

    Dijo que esta crisis es un mecanismo perverso donde el odio y la mentira se retroalimentan, “donde las esferas ideológicas encerradas en sus burbujas mediáticas se alejan y dejan de comunicarse”.

    Sentenció que, por esa razón, no debemos olvidar lo especial de nuestra labor:

    “Los periódicos debemos volver a nuestra tarea primordial: hemos de ofrecer contexto, dar una explicación, buscar la verdad y traspasar ese muro que crean la mentira y la radicalización constante”.

    Martínez Ahrens cerró con un tema actual recurrente: la inteligencia artificial, y lo calificó como “el desafío más retador y cuyo desenlace no conocemos”, advirtiendo del doble filo para los medios de comunicación, donde la IA puede ser un instrumento de ayuda, pero que, mal utilizada, puede ser usada para el engaño y la confusión.

    “Estamos en otra revolución y, de la anterior, hemos aprendido una lección: no podemos abandonar nuestros valores y repetir el error del clickbait y la información basura”, advirtió.

    Cerró su intervención diciendo: “Los periodistas vivimos siempre en la marejada, pero ahora nos vamos a enfrentar a olas mayores. Y es el momento en el que estamos obligados más que nunca a hacer nuestro trabajo. De nuestra parte tenemos a nuestros lectores, a lo mejor de la sociedad civil, y a nuestro oficio. En un mundo tan convulso como el actual, no podemos quedarnos callados. El silencio es la derrota”.