Una sesión de aprendizaje y desahogo con una visita inesperada

12/07/2026 00:30

    Fue apenas el viernes cuando nos llegó una invitación imprevista, pero no por eso menos importante. De hecho fue alentadora.

    Nos llegó por parte de colegas periodistas y ex periodistas que de una forma u otra están relacionadas con el colectivo de Periodistas por la Paz, creado hace unos años en Mazatlán luego del asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán.

    Ellas nos invitaron a una reunión informal en un café para platicar con la reconocida periodista Marcela Turati, quien estando estos días de vacaciones en el puerto se mostró interesada en reunirse con reporteros y reporteras, así como editores de medios de Sinaloa.

    ”La periodista Marcela Turati se encuentra de visita personal en Mazatlán y nos propuso reunirnos con periodistas de la ciudad para ofrecer una charla sobre cómo entrevistar a víctimas y cómo cubrir temas de violencia, o simplemente para intercambiar experiencias”, decía la invitación que circuló en los chats de medios.

    ”Sé que es algo imprevisto, pero creo que vale mucho la pena aprovechar esta oportunidad, dada su amplia experiencia en la cobertura de temas difíciles. Para quienes no la conozcan, Marcela es fundadora de Periodistas de a Pie y de Quinto Elemento Lab. Recientemente publicó junto a otra colega la investigación sobre personas esclavizadas en la sierra Tarahumara”.

    Nosotros desde Noroeste conocemos bien a Turati, tanto por su trayectoria periodística como por su participación en colectivos de periodistas, como fundadora de Periodistas de A Pie y Quinto Elemento Lab. Y sobre todo estamos familiarizados con ella por su labor en la capacitación emocional de los reporteros.

    Conocedores de que cubrir la violencia y la inseguridad desgasta, no es la primera vez que nos reunimos con ella y con otros especialistas en el tema.

    El año pasado, de hecho, nos visitó en Noroeste Culiacán, así que no quisimos desperdiciar la oportunidad y en esta ocasión acudimos cinco integrantes de la Redacción de Noroeste Mazatlán para charlar.


    Un espacio de catarsis y escucha activa

    Funa reunión en corto, con pocas personas, pero altamente productiva.

    Más allá de la informalidad, se convirtió en una necesaria sesión de terapia y descarga emocional tras casi dos años de cobertura intensa e ininterrumpida de la violencia en Sinaloa, un ritmo que ya pasa factura a nuestra salud mental.

    Alrededor de la mesa, además de Marcela Turati, estuvimos acompañados por las periodistas Sibely Cañedo, de Iniciativa Sinaloa; Raquel Zapién, del Comité de Participación Ciudadana Anticorrupción y del medio Son Playas; Sheila Arias, del Observatorio Mazatlán; así como la activista Griselda Triana, esposa del fallecido periodista Javier Valdez.

    Y junto con quienes acudimos de Noroeste estuvieron compañeros de otros dos medios de Mazatlán.

    Fue una reunión fructífera y aleccionadora. Aprovechamos para narrarle a Marcela lo vivido en estos dos años: los incidentes, las amenazas, el desgaste y el impacto emocional en nuestro oficio.

    Con la templanza que le dan sus vivencias cubriendo Ciudad Juárez en su época más cruda, o las desapariciones en San Fernando, Tamaulipas, así como el tema de migrantes y desaparecidos, Turati nos guió hacia una catarsis colectiva.

    Sanar para seguir informandoMarcela nos dejó claro un primer punto: no estamos solos. Existen redes de apoyo, colectivos y estrategias de protección y sanación. Nos habló de conceptos vitales como seguridad psicoemocional y espiritual, cómo cubrir el dolor pero también qué hacer con mi dolor, seguridad callejera, cuidado emocional, sesiones de autocuidado y de acompañamiento.Mientras ella aportaba herramientas, nosotros desahogábamos las secuelas de procesar violencia diaria en nuestras calles y páginas. Entre todos buscamos respuestas a preguntas complejas: ¿cómo enfrentar el estado de alerta constante?, ¿cómo seguir cubriendo hechos de alto impacto sin destruir nuestra estabilidad mental? Entre nosotros y ella nos fuimos acompañando, desahogando y dándole forma a qué hacer ante tanta violencia que presenciamos.Hacia el final, surgió la propuesta de Griselda, Sibely y Raquel, así como de la misma Marcela: darle continuidad a estos encuentros en Mazatlán. Crear un círculo de escucha activa y orientación gremial para canalizar el estrés. Estamos conscientes de que sólo entre periodistas podemos comprender verdaderamente las dinámicas de una profesión que pocos entienden desde afuera.Tras tres horas de diálogo y descarga emocional, salimos de la reunión con una convicción clara y la urgencia de establecer estos espacios de apoyo. Dos años de crisis de seguridad nos han dejado un crudo aprendizaje callejero, pero también profundas afectaciones. Reconocer el daño es el primer paso para caminar hacia la sanación. Porque los periodistas también la necesitamos.