La Presidenta Claudia Sheinbaum se alista para aterrizar el próximo sábado 18 de abril en Barcelona, España, en una visita que marcaría el fin de la discordia que sembró el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador entre dos países que están llamados a caminar juntos.
La visita de Sheinbaum corona una larga serie de maniobras políticas para enterrar uno de los incidentes diplomáticos más absurdos en la relación entre México y España, dos países con una historia entrelazada y una relación económica, cultural y social sin comparación en el mundo.
El último Presidente mexicano que visitó España fue Enrique Peña Nieto en 2018, aunque se tiene conocimiento que Andrés Manuel López Obrador visitó España ese mismo año en calidad de turista, unas semanas antes de asumir la Presidencia.
En aquella visita, López Obrador visitó a su amigo Miguel Ángel Revilla Roiz, ex presidente de la Comunidad de Cantabria, además de visitar Ampuero, el pueblo donde nació su abuelo, José Obrador Revuelta.
Ya como Presidente, Andrés Manuel López Obrador recibió al Presidente de España, Pedro Sánchez, con quien reafirmó su amistad, saliendo juntos a pronunciar sendos discursos que proclamaban la excelente relación entre México y España.
Un par de meses después, el gobierno de López Obrador envió a España la famosa carta exigiendo el reconocimiento de los abusos cometidos por los conquistadores españoles durante su paso por México.
El tabasqueño terminó el sexenio aferrado a una petición que España nunca le respondió, hasta que se sentó en la silla presidencial Sheinbaum y comenzó a maniobrar para resolver el entuerto.
Después de idas y vueltas, varios guiños y las palabras de un Rey reconociendo los abusos, la Presidenta mexicana aceptó visitar España, lo que marcaría el fin de la discordia y el inicio de una nueva época en las relaciones entre México y el país con el que comparte pasado, lengua y mucho camino por recorrer.