Crisis

01/04/2026 04:00
    Hay zonas en las que a pesar de que ha sido evidente cómo el crimen organizado se ha impuesto sobre el Estado, las autoridades parecen estar más cómodas viendo hacia otros lados, mientras el tejido social y económico se desmorona en varias comunidades.

    Tal vez pareciera que es mucho lo que se le sigue exigiendo al Gobierno, pero también, es mucho lo que ha dejado de hacer. Lo hizo antes y lo sigue siendo ahora. Y lo que se le pide no debería considerarse algo extraordinario, porque está obligado a hacerlo.

    Se le exige que cumpla, por ejemplo en Sinaloa, con el tema de la seguridad, porque es una responsabilidad del Estado y el único que tiene la facultad para otorgarla y actuar es el Gobierno.

    Y la realidad actual no permite que se insista en revisar el pasado del que todos ya conocen cuál ha sido el resultado. Importa más tener claro que se está haciendo hoy, y admitir qué se ha dejado de hacer, para garantizar que la paz y la tranquilidad sea restablecida.

    Se le exige al Gobierno también que en materia de acciones contra la violencia, la seguridad y el crimen organizado, la prioridad sea la entidad completa y no solo las regiones en las que se mueven las entidades.

    Porque sí, hay zonas en las que a pesar de que ha sido evidente cómo el crimen organizado se ha impuesto sobre el Estado, las autoridades parecen estar más cómodas viendo hacia otros lados, mientras el tejido social y económico se desmorona en varias comunidades.

    Se le exige al Gobierno que sea capaz de generar certidumbre para el desarrollo económico de las diferentes regiones, pues aunado con el tema de la seguridad, si bien el Estado no debe involucrarse en las actividades económicas del sector privado, sí debe dar las garantías para que puedan desarrollarse.

    Y por ahora, tras casi 19 meses de violencia que se ha instalado en Sinaloa, para muchos de los que han decidido salirse del mercado y para los que resisten con la esperanza de que las cosas mejoren, la incertidumbre del rumbo económico de la entidad sigue siendo una carga.

    Y la certidumbre, la seguridad, el Estado de Derecho, la integración regional, la tranquilidad, la paz, no se establece con un discurso lleno de buenas intenciones, sino con hechos que parten de reconocer que Sinaloa vive una crisis y hay que atenderla toda, para todos y en todos lados.