De historias

21/01/2026 04:00
    Pero también, el reto, ahora más que nunca, es que la festividad, que también se desarrolla en otros municipios de Sinaloa, es que transcurran en un entorno de seguridad

    Hay un dicho popular que señala que la historia de Mazatlán se cuenta por sus carnavales. Cada uno tiene su sello y características propios y en la memoria colectiva, queda alguno de ellos.

    Por eso se vuelve importante para quienes gobiernan Mazatlán, aun cuando para algunos se trate de una festividad que poco aporta a la ciudad con sus selección de reyes y reinas, con el elenco que traen o las aglomeraciones que genera.

    Pero es parte de la identidad del puerto y por eso hay el interés de que estas fiestas se desarrollen de la mejor manera.

    Y también, está el reto de que las cosas transcurran como se tienen previstas, con eventos a tiempo, sin demora en los carros alegóricos o en el vestuario real, o en la venta de las entradas a las coronaciones y los conciertos.

    Pero también, el reto, ahora más que nunca, es que la festividad, que también se desarrolla en otros municipios de Sinaloa, es que transcurran en un entorno de seguridad.

    La crisis de violencia que ha vivido la entidad desde hace más de 16 meses no hace más que obligar a las autoridades a empeñar su esfuerzo para que el arranque de estas celebraciones, ocurra de manera tranquila.

    Porque sí, hay que admitirlo, la violencia que ha padecido Sinaloa también ha llegado a Mazatlán y aunque ha sido de menor intensidad que en otras regiones del estado, no se trata de un asunto menor y también demanda de soluciones.

    El operativo de seguridad que habrá de reforzarse durante el Carnaval demanda ser preciso para salvaguardar la integridad de quienes disfrutan la fiesta en las zonas delimitadas para ello, así como en las áreas donde no se involucran.

    Mazatlán necesita de la certeza de que se trata de un lugar seguro para visitarlo y para disfrutarlo y lo que ocurra en la festividad será determinante para lo que venga en las semanas posteriores.

    Por eso, el reto es garantizar que así ocurra: que Mazatlán puede garantizar eventos masivos, donde su gente y quienes lo visitan puedan sentirse seguros y que su historia, al menos la de este Carnaval, pueda contarse por sus reinas, sus desfiles, sus conciertos y sus bailes. Solo eso.