Desconfianza

07/01/2026 04:00
    ...la gente no confía en la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, como en otras fiscalías del País, por el trato que llegan a recibir, por la revictimización que ha sido frecuente y hasta por la forma en cómo manejan la información

    La única forma de que una institución tenga la confianza y la aceptación de parte de la población es que sea transparente en la toma de decisiones y en los criterios que utiliza para implementar cambios.

    Cuando opta por guardar silencio y adoptar decisiones sin informarlas, lo único que ocasiona es que la sociedad no tenga confianza en lo que está haciendo.

    Sinaloa está atravesando por una crisis de inseguridad y de violencia desde hace casi 16 meses y hasta ahora, ninguna de las estrategias implementadas ha podido acabar con ella.

    La autoridad ha intentado de una forma u otra generar confianza en la población de que lo hecho hasta ahora tendrá resultados, en algún momento.

    Sin embargo, no es de ahora, pero se ha mantenido en el tiempo, la mayoría de las instituciones públicas no tienen el respaldo social, pues no han tenido, aún hasta ahora, transparencia en las decisiones que toman y en la atención que ofrecen a los ciudadanos.

    Las crisis de violencia, como la que ahora ha estado viviendo Sinaloa, generan, por ejemplo, una cifra negra de delitos porque la gente prefiere no acudir con las autoridades a denunciar, porque hacerlo se convierte en una tarea engorrosa y dolorosa.

    Sí, la gente no confía en la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, como en otras fiscalías del País, por el trato que llegan a recibir, por la revictimización que ha sido frecuente y hasta por la forma en cómo manejan la información.

    La Fiscalía no genera confianza en la población para abrir las carpetas de investigación sobre los delitos de los que son víctimas porque hasta ahora, no ha cambiado la manera en que se han conducido.

    Y además, no son transparentes en los criterios que utilizan para la clasificación de los delitos. Como en los homicidios, por ejemplo, donde ahora utiliza nuevas categorías para reducir la cifra de los homicidios dolosos, de esos que se han generado durante la ola de violencia.

    Son asesinatos, sí, pero les ha puesto otros nombres y con ello ha reducido la cifra, sin explicar hasta ahora por qué lo ha hecho y con qué criterios. Y en su silencio, como tantos otros, difícilmente podrán acceder a la confianza ciudadana.