El riesgo que se debe tomar

23/02/2026 04:00
    Ayer descubrimos que las cosas, de por sí en un contexto de violencia extrema, pueden empeorar por algún otro factor que ocurra en otra parte del País.

    No siempre las historias de periodismo son tan extraordinarias, emocionantes o llenas de acción como muchos piensan o nosotros quisiéramos, pues a veces simplemente son una pesadilla.

    Ayer descubrimos que las cosas, de por sí en un contexto de violencia extrema, pueden empeorar por algún otro factor que ocurra en otra parte del País.

    La captura y posterior muerte de Ruben Oseguera, alias El “Mencho”, provocó una serie de coletazos de violencia en Jalisco y otra media docena de estados del País, incluido Sinaloa.

    Y entonces fue que dos de nuestros reporteros, sin conocer la situación porque fue súbita, se trasladaban al aeropuerto para verificar la operación tras los bloqueos en Jalisco, pero al reportarse movimiento en Villa Unión siguieron hacia aquella sindicatura en el sur de Mazatlán, donde iniciaban los bloqueos.

    La suerte de nuestros reporteros los hizo mirar a la cara la salvaje violencia que puede provocar el crimen organizado: uno de ellos fue detenido, amedrentado, golpeado, atracado y amenazado, por el solo hecho de verlo documentar gráficamente los hechos.

    La situación no tuvo que ver con manuales de protección personal o protocolos de seguridad de periodismo, pues el encuentro fue totalmente fortuito en unas circunstancias extraordinarias de cobertura.

    Hoy agradecemos que estén de vuelta con nosotros sanos y salvos, y le daremos vuelta a la página tomándolo como que informar y hacer periodismo en Sinaloa tiene riesgos que hay que tomar.