Evaluar riesgos

05/08/2026 04:00
    En zonas como las de Sinaloa, que llega a tener temporadas de lluvias copiosas, las inundaciones y las crecidas de arroyos y ríos se convierten en una amenaza para la población si no se respetan las caídas de aguas naturales

    Los mapas de riesgos son una herramienta que deben ser la guía no sólo para planear el desarrollo de las comunidades, sino también, para impulsar acciones que minimicen el impacto en la población.

    En zonas como las de Sinaloa, que llega a tener temporadas de lluvias copiosas, las inundaciones y las crecidas de arroyos y ríos se convierten en una amenaza para la población si no se respetan las caídas de aguas naturales.

    Y a pesar de que se cuentan con esos instrumentos para determinar dónde el riesgo de construir es mayor, el crecimiento de las ciudades ha llevado a establecer asentamientos de manera irregular, en tanto que no se ha respetado lo que establecen esos mapas.

    Las ciudades se han expandido y lejos de respetar lo que la naturaleza ha marcado como de alto riesgo, se han establecido asentamientos para los que no ha habido medidas preventivas.

    Pero además, más allá de las restricciones que deberían respetarse en el desarrollo de los centros urbanos, han sido pocas las medidas que se han tomado para aminorar los riesgos que están presentes.

    Aunque se requieren de obras de ingeniería para reducir el impacto de la acumulación de agua, esos lugares de alto riesgo en el que la población ha estado expuesta no han recibido más inversiones que la pavimentación de vialidades.

    Las omisiones de parte de las autoridades también es una irregularidad que se hace frecuente en las administraciones y que acrecienta los riesgos para los habitantes.

    Las ciudades, se ha insistido, necesitan tener un crecimiento ordenado, que garantice el servicios para todos y sobre todo, que sean lugares seguros para habitar.

    Los mapas de riesgos son uno de los instrumentos que deberían guiar la administración pública, evitando exposiciones innecesarias y dando solución en donde ya se tiene los problemas.

    Tal vez, por el desarrollo alcanzado, se crea que hay que resignarse a vivir bajo un riesgo permanente, pero mientras no se tomen las decisiones y las acciones adecuadas, esos riesgos se incrementarán.