Es muy notorio como, con la organización de un evento, el Gobierno del Estado ha exhibido que sus capacidades no le alcanzan para controlar territorios o destinos a los que antes se le destinaban millones de pesos de inversión turística.
Porque de otra forma, sería este programa “Sinaloa, la fiesta del Mundial”, una gran oportunidad para incluir a justo estos lugares que han sido afectados por los brotes de violencia provocados por la guerra entre facciones del cártel de Sinaloa.
Y pues no, la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde aprovechó un momento de mucha información a nivel nacional e internacional para mandar llamar a los presidentes municipales y organizar una presentación sin medios de comunicación.
Debe ser la primera vez en la historia que una administración estatal se esconda de los medios para hacer la presentación de un programa.
Y pues una de las razones que creemos es que es muy evidente la simpleza de su programa, no es el Festival de las Artes de la Universidad Autónoma de Sinaloa que organizaba Juan Eulogio Guerra, pues.
Más bien es casi la respuesta a una obligación, en lugar del aprovechamiento de una oportunidad.
Pero lo peor de esta decisión es que han mostrado, de nuevo, las frivolidades de sus decisiones, sin pensar en la población.
El máximo evento deportivo, seguramente de la década para el País, y el gobierno morenista apapachando a los que se puede y olvidándose de los que los siente perdidos.