Humo blanco

04/11/2022 04:00

    Cada pueblo está determinado por su identidad, sus oficios, sus gustos y sus quereres, de Culiacán es la agricultura, de San Ignacio y Cosalá la sierra y sus riquezas enterradas, de Mazatlán su mar y la fiesta que lo define.

    El puerto vive expectante por saber quién será el próximo titular de la dirección del Instituto de Cultura, Turismo y Arte, el organismo responsable de sacar adelante el Carnaval, esa fiesta por donde discurre el latido mismo del puerto, y donde se acumulan odios, ambiciones y felicidades.

    El anunció será la cereza del pastel de la llegada al poder del Alcalde, Édgar Augusto González Zataráin, responsable de regresar a su cauce las fuerzas que confluyen en un instituto tomado a la fuerza durante cuatro años por una especie de “piratas de la cultura”.

    Hasta ayer solo se conocía que ya había un elegido, al que se le atribuyen todas las características del buen administrador que los mazatlecos esperan, un anuncio que intentó calmar las enfebrecidas aguas de una sociedad más pendiente de una fiesta que de las arcas del Ayuntamiento.

    Sin embargo, será hasta hoy cuando se dé a conocer al director, con el consabido respiro de los que esperan que se anuncie por fin a alguien que confirme que habrá fiesta y con la decepción natural de todos aquellos que esperaban que su candidato fuera el elegido.

    Mazatlán crece a pasos agigantados, su línea costera se puebla de edificios que miran al cielo y se moderniza a una velocidad de vértigo, pero en su corazón, los mazatlecos son los mismos de siempre: aman la fiesta y el mitote, y eso es el Carnaval.