Impunidad

29/04/2026 04:00
    Las cuatro mujeres asesinadas en el Centro de Culiacán no han sido las únicas víctimas en los días recientes en Sinaloa, pero sí de los pocos que se documentan y que evidencian que la impunidad con la que se cometen los delitos en la entidad, y de nuevo, el silencio institucional, alientan a que se sigan cometiendo este tipo de crímenes.

    Sinaloa ha estado sumido en una tragedia constante desde septiembre de 2024. A veces, parece que la gente se olvida de lo trágico que ha sido vivir en algunas zonas durante casi 19 meses, pero los grupos criminales se encargan de recordarlo.

    No es que un hecho sea menos trágico que otro, pero hay eventos que impactan y que hacen recordar que la crisis de violencia sigue viva en Sinaloa, aunque de la parte institucional sólo haya silencio.

    La noche del lunes, cuatro mujeres fueron asesinadas en el Centro de Culiacán. Un hombre solitario se acercó a dos de ellas, que esperaban afuera de un negocio de mascotas. Les disparó y después atacó a otras dos que estaban en un vehículo. Y se marchó con la misma frialdad con la que lanzó los disparos. Y no lo encontraron.

    No han sido las únicas víctimas en los días recientes en Sinaloa, pero sí de los pocos que se documentan y que evidencian que la impunidad con la que se cometen los delitos en la entidad, y de nuevo, el silencio institucional, alientan a que se sigan cometiendo este tipo de crímenes.

    No hay ninguna autoridad que hasta ahora se haya hecho responsable, no se diga ya de la crisis de inseguridad, sino de ese múltiple homicidio ocurrido en una zona céntrica de la capital.

    Y no hay hasta ahora, por situaciones trágicas como la ocurrida la noche del lunes, estrategias de seguridad suficientes ni mucho menos una justicia pronta y expedita para las múltiples víctimas que se siguen sumando a diario en la entidad.

    Que si la incidencia de homicidios hoy es menor a la de hace tres, seis o 12 meses atrás, se convierte en algo menor cuando quienes cometen un delito, como privar de la vida en una zona céntrica de la ciudad, sin discusión ni conflicto de por medio, lo hacen y lo seguirán haciendo porque conocen que no hay consecuencias.

    Es verdad que atender una crisis generada por el crimen organizado no es tampoco un asunto menor y significa un gran reto, pero en Sinaloa, tragedias como las del lunes hacen volver el reclamo de que se necesita algo más que discursos que hablen de estrategias.