Justicia

14/10/2026 04:00
    Cómo mejorar la forma en la que operan hasta hoy lleva a plantear soluciones a la corrupción que se asienta en las cárceles mexicanas, y de la que Sinaloa no está, desde luego, exenta.

    Es indudable que el sistema penitenciario necesita de una transformación a fondo y la construcción de más penales solo atiende una porción de lo que representa el reto de mejorar el sistema carcelario de México.

    Cómo mejorar la forma en la que operan hasta hoy lleva a plantear soluciones a la corrupción que se asienta en las cárceles mexicanas, y de la que Sinaloa no está, desde luego, exenta.

    Porque ¿de qué otra manera se pudiera explicar cómo es que en el interior de los penales aparecen armas antes o después de hechos violentos y no haya habido un filtro capaz de detenerlas?

    Cómo hacer más efectivo el sistema penitenciario lleva también a sugerir un sistema administrativo que permita que la readaptación social de las personas privadas de la libertad se genere desde su interior.

    Pero ¿cómo alcanzarlo si la misma estructura delictiva que opera en las calles tiene sus extensiones en las celdas de cada uno de los módulos de las cárceles? O al contrario, las células delictivas del interior de los penales pueden hasta hoy seguir operando sus extensiones delictivas hacia las calles.

    Y también algo más simple, el de que las cárceles sean suficientes para canalizar a todo aquel que haya violado la Ley y haya sido castigado, lleva a preguntar si lo hecho hasta hoy no ha sido suficiente, tanto a nivel federal como estatal.

    Porque, ¿cuántas cárceles tendrán que construirse para canalizar a los internos que llegan a penales saturados, mal administrados, mal vigilados y muy permisivos para que la delincuencia organizada siga operando con la comodidad que hoy representa el sistema penitenciario?

    Ninguna inversión será suficiente para transformar y mejorar el sistema de cárceles si las autoridades no están dispuestas a transformar un sistema de justicia que tiene tras las rejas a personas con juicios dilatados y sentencias retrasadas.

    La seguridad, de la misma manera que se plantea en los espacios públicos, no podrá avanzar en las cárceles si no está acompañada de cambios sustanciales en el sistema de impartición de justicia. Y ahí sigue una tarea pendiente.