Lamentable que un lugar como Mazatlán se haya visto convulsionado por varios eventos de violencia durante la última semana, que ya han hecho pensar que la guerra de facciones del Cártel de Sinaloa ya llegó al puerto.
De alguna manera, aunque se habían registrado brotes o hechos que podríamos dimensionar dentro de las estadísticas comunes, no había una intensidad o modus que hicieran pensar una presencia del crimen organizado en disputa.
Las cosas comenzaron a ponerse peor desde el jueves, cuando se reportaron balazos en el Malecón por el intento de despojo de un vehículo, y luego el ataque con disparos y asesinato de una persona en la colonia Independencia.
También hubo movilizaciones por reportes de motociclistas armados por las calles.
El viernes, a unas horas de que inició el operativo vacacional de seguridad, se registraron cuatro hechos violentos: un hombre baleado en Lomas del Ébano, una casa atacada en Hacienda del Seminario, un asesinato en Valles de Ejido y otro en el Infonavit Alarcón.
Lo peor es que durante algunos ataques se han reportado explosiones.
El sábado se reportaron dos hechos de detención, uno de cuatro hombres, y otro más tarde también con cuatro detenidos, quienes estaban fuertemente armados, tres de ellos menores de edad, en un operativo en que fueron liberados dos personas que estaban privadas de la libertad
Las peores noticias son ataques a balazos en la zona residencial turística, dos de ellos en Lomas de Mazatlán, además de otro en el Centro.
El avance de la violencia parece seguir la lógica de movimientos y disputas de las facciones en la zona sur del estado.
La violencia, propiciada por la guerra, se ha extendido por 23 meses y las autoridades parecen no saber cómo detenerla y continúa al ritmo que marcan los grupos delictivos.