La muerte viaja en dron

15/06/2026 04:00
    Estados Unidos fue más allá e inició una nueva era, la de asesinar a todos aquellos que considere sus enemigos desde el aire y sin mancharse las manos.

    Desventurado el que no quiera verlo, pero desde hace tiempo que la muerte cambió de transporte, ahora viaja en dron.

    Cuando comenzaron a popularizarse se dijo que los drones cambiarían nuestras vidas, que transportarían medicamentos a lugares imposibles, llevarían la comida hasta las casas y no estaría lejos el día en que volaríamos montados en uno de esos aparatos.

    La verdad es que ahora los drones se utilizan para espiar, robar información y, sobre todo, para asesinar.

    La guerra de Ucrania y la más reciente, la de Irán, han sido un campo propicio para ensayar la letalidad de los aparatos que son capaces de transportar explosivos, disparar, destruir con ataques suicidas y hasta de señalar los objetivos que van a ser atacados con misiles guiados.

    Hace unas horas, Estados Unidos fue más allá e inició una nueva era, la de asesinar a todos aquellos que considere sus enemigos desde el aire y sin mancharse las manos.

    El objetivo fue el venezolano Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, un delincuente al que se le atribuye haber construido el llamado Cartel del Tren de Aragua y cuya carrera delictiva terminó abruptamente después de un explosivo disparado desde el aire.

    El criminal al que los gobiernos chavistas minimizaban y que el Gobierno de Estados Unidos comparaba con el líder de un cartel de envergadura de los grandes cárteles mexicanos y colombianos se escondía en los límites entre Venezuela y Guyana, en plena selva del Amazonas.

    Guerrero Flores dirigía la explotación clandestina de una zona minera inmensa que se ha convertido en un paraíso para delincuentes, destruyendo sistemáticamente flora y fauna de la región y financiando bandas delictivas de todos niveles y tamaños.

    Hasta ahí llegó un misil sin necesidad de que soldados estadounidenses tocaran tierra. El inicio de una modalidad que permitirá que desde ahora en adelante se asesine desde el aire a cualquier delincuente, en cualquier parte del mundo.

    O quizá no sólo a los delincuentes.