Las cosas no cerraron ni abrieron con el deseo que habíamos pedido de Navidad, y lo que para muchos fue un antes y después de un fraternal y familiar festejo, para otros estuvo lleno de impotencia y tristeza.
Sinaloa cerró el año 2025 con una jornada que incluyó el reporte de cinco homicidios y una osamenta hallada por uno de los colectivos de búsqueda en Culiacán.
Pero apenas empezó el año y el ritmo de violencia no paró ahí ni tampoco dejó momento para el descanso o alguna pausa para la paz.
De hecho la jornada del primero de enero de 2026 no solo siguió en el mismo tenor, sino que se agravó casi el doble.
En Mazatlán se reportó la muerte de dos perdonas y un herido más luego de un ataque armado y persecución en el sector de Villas del Real.
En Navolato, amaneció el cuerpo sin vida de un hombre que presentó heridas de bala.
En Culiacán se reportaron hallazgos de cadáveres con signos de violencia y también con heridas de arma de fuego en las inmediaciones de las cribas de Aguaruto y la Zona Dorada.
En la cabecera de Aguaruto se reportó el asesinato de un hombre adulto y su sobrino y otro ataque armado que resultó letal contra otra persona en las calles de la Loma de Rodriguera.
En estas cifras no contamos la muerte por ahogamiento y otro por caída del undécimo piso en un hotel, ambos en Mazatlan, o los policías lesionados en un choque.
La mala noticia es que las jornadas así continuaron hasta el fin de semana, lo que nos hace sentir que estamos encerrados en una situación que cada vez vemos más lejos de mejorar.