Libres

04/05/2022 04:00
    México necesita estar bien informado, con una prensa capaz de informar, de exhibir, de analizar, de evidenciar, de criticar, de discutir, de orientar, de prevenir, de aclarar y de comunicar. Y este ejercicio lo debe hacer sin cortapisas, sin regateos, con la certeza de que hacer un buen periodismo no tendrá una consecuencia fatal, ni legal...

    No importa cuando leas esto. Porque es seguro que en México seguirán existiendo amenazas para ejercer un periodismo en libertad, que informe con precisión y con el rigor suficiente.

    No importa cuando lo leas. Porque de seguro, habrá algún gobernante en México, y en Sinaloa, dispuesto a ejercer su poder para acallar las voces y las plumas que lo cuestionan y lo evalúan.

    No importa cuando. México seguirá siendo un espacio inseguro para el periodismo, porque no hay nadie en el Estado dispuesto a cambiar las condiciones en las que actualmente se informa.

    Los reportes de los años recientes han sido recurrentes: México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo y las amenazas sobre él provienen lo mismo desde la delincuencia organizada que desde el poder político; desde los criminales hasta los encargados de combatirles.

    Y no ha habido hasta hoy voluntad para que las cosas cambien, sobre todo si en México el discurso de animadversión hacia la información proviene de quienes ejercen el poder.

    Porque quienes lo ejercen, ese poder formal, no han entendido que una sociedad bien informada conviene más a un Gobierno que una sociedad dispuesta a adular hasta los mismos yerros.

    Y quienes hoy demeritan la importancia de la prensa, son quienes en su momento necesitaron de ella, con la libertad que ahora le regatean.

    México necesita estar bien informado, con una prensa capaz de informar, de exhibir, de analizar, de evidenciar, de criticar, de discutir, de orientar, de prevenir, de aclarar y de comunicar.

    Y este ejercicio lo debe hacer sin cortapisas, sin regateos, con la certeza de que hacer un buen periodismo no tendrá una consecuencia fatal, ni legal; con la seguridad que hacer periodismo de calidad, contribuirá a tener una mejor sociedad; con la confianza de que, al día siguiente, seguirá ahí, informando. Y esas condiciones, ahora, no se cumplen.