Minimizar daños

25/02/2026 04:00
    La sociedad espera que ese momento llegue y que la delincuencia organizada ya no sea la protagonista de las anécdotas que habrá que contar.

    Es difícil no hablar de violencia cuando los eventos recientes, y los continuos que ha vivido Sinaloa durante casi 18 meses, no hacen sino atrapar la conversación, tanto la pública como la privada.

    La autoridad hace el papel que ha estado realizando durante años, llamando a la calma y prometiendo mejores condiciones de seguridad.

    Y la sociedad espera que ese momento llegue y que la delincuencia organizada ya no sea la protagonista de las anécdotas que habrá que contar.

    Y en medio está un sector económico que necesita de una narrativa diferente, en la que se garanticen condiciones seguras, como todos lo merecen, para mantener a flote sus negocios y los servicios que ofrecen, sobre todo, el de los servicios.

    Ha quedado claro recientemente que la violencia que genera el crimen organizado no sólo es de Sinaloa, como se hizo resonar en los meses recientes, sino que está asentada en todo el País y aguarda para estallar.

    Ha pasado en Sinaloa, le han tocado coletazos a Mazatlán, pero ha pasado en Guerrero, con Acapulco como indemnizado o ha ocurrido en Quintana Roo y toda la Riviera Maya, y ha ocurrido recientemente en Puerto Vallarta, tras la violencia ocurrida en Jalisco.

    Pero más allá de qué lugar es más inseguro o en cuál se generan los hechos más violentos, lo que se debe tratar de buscar es cómo minimizar los daños.

    Y sí, no se trata de negar una realidad que a los tomadores de decisiones no les gusta: admitir que hay hechos criminales que pueden afectar sitios que dependen de la percepción, como es la actividad turística.

    Y después de ello, planear las medidas que se tienen que adoptar para que esos lugares que se ven afectados por la violencia, puedan recuperar la tranquilidad en su comunidad y por extensión, a quienes lo visitan.

    La violencia que el País ha vivido de manera histórica ya ha tenido impactos negativos en el segmento turístico. Hay que revisar qué se hizo bien en el pasado y también qué se dejó hacer, para que el posible daño de la violencia de hoy sea menor que el que dejó en crisis anteriores.

    Sí hay salidas.