Naufraga la izquierda en España

29/05/2026 04:00
    España es un país muy especial, a caballo entre el primer mundo y los escándalos de corrupción de un país subdesarrollado. Sus políticos son capaces de liderar esfuerzos regionales de desarrollo en el continente, para después salir a robar calderilla, como vulgares delincuentes... Nada que no conozcamos por estas tierras.

    Pedro Sánchez, el Presidente de España, cosecha triunfos en la arena internacional, pero en su tierra lo bombardean a diario con la intención de hacer naufragar a su Gobierno, que ha sobrevivido prácticamente a todo.

    Su historia es la telenovela de un político sin ninguna posibilidad de ganar nada, ni siquiera dentro de su partido. Despreciado por sus propios compañeros, jamás nadie le dio una sola posibilidad de llegar a ocupar los altos puestos de la política española.

    Despreciado por los altos jerarcas del Partido Socialista Obrero Español, Sánchez parecía destinado a pasar desapercibido en los pasillos de su propio partido, pero lejos de aceptar la derrota decidió salir a conocer a cada uno de los comités de su partido en España.

    Así comenzó su legendaria carrera rumbo al poder y un golpe de suerte, de esos que sólo se dan en un sistema parlamentario, le arrebató el poder a Mariano Rajoy y lo puso a él en la Presidencia.

    Todo mundo pensó que duraría lo que dura la primavera, pero está a punto de cumplir ocho años en la Presidencia. Ese largo periodo ha sido un bombardeo en su contra para tumbarlo de la silla, y nadie ha podido, aunque ahora ha recibido un golpe del que parece que no se levantará.

    Y ese golpe ha venido de un compañero de partido, el ex Presidente José Luis Zapatero, enlodado en un caso de corrupción que amenaza con arrastrar al Gobierno de izquierda más emblemático de Europa y uno de los pocos que quedan en la región.

    España es un país muy especial, a caballo entre el primer mundo y los escándalos de corrupción de un país subdesarrollado. Sus políticos son capaces de liderar esfuerzos regionales de desarrollo en el continente, para después salir a robar calderilla, como vulgares delincuentes.

    Nada que no conozcamos por estas tierras.