Nuestro propio Viacrucis

03/04/2026 04:00
    En la tradición cristiana, la cruz representa el pecado y el dolor del mundo. En el Sinaloa de hoy, esa cruz la cargamos todos, con el dolor de cientos de familias alcanzadas por la violencia.

    En Sinaloa, esta es la segunda Semana Santa que pasamos con la ola de violencia que nos agobia desde el fatídico septiembre de 2024, con hechos de alto impacto a la orden del día, como si se fundiera el ritual del Calvario y el Viacrucis en una especie de espejo entre lo bíblico y lo cotidiano.

    Hoy, en este Viernes Santo, si buscamos paralelismos, los encontramos:

    Se dice que en la tradición cristiana, la cruz representa el pecado y el dolor del mundo. En el Sinaloa de hoy, esa cruz la cargamos todos, con el dolor de cientos de familias alcanzadas por la violencia.

    Nuestra vía dolorosa la vivimos en las calles y colonias de Culiacán, así como en otros puntos del estado y de la zona rural, donde estamos con el agobio y la incertidumbre de que seamos interrumpidos por una bala, el despojo de un auto o un intento de extorsión.

    Los clavos de la Cruz aquí tienen nombre y apellido: asesinados, desaparecidos, heridos de muerte, familias tocadas por el desplazamiento forzado o por un hecho de violencia.

    El Viacrucis de las madres buscadoras, el más palpable, pero también de quienes son víctimas y tienen que enfrentar la burocracia de la justicia.

    “Dios mío, Dios mío,¿por qué me has desamparado?”, fue una de las frases que clamó Jesús rumbo al Calvario, mostrando vulnerabilidad y angustia... y es como a veces nos sentimos ante la importancia de lo que sucede en nuestro estado.