Sí, pero no

21/05/2026 04:00
    La Presidenta hace un esfuerzo por resolver los problemas entre los dos países, heredados de su antecesor. En los despachos apuesta por mejorar la relación con España, pero cuando sale a la mañanera retoma el papel heredado del tabasqueño y reabre las heridas.

    El anuncio de la próxima visita del Rey de España, Felipe VI, a México, a presenciar el partido mundialista de las selecciones de España y Uruguay suena al feliz final de una historia de dos países que por fin resuelven sus diferencias, pero...

    Y en el “pero” siempre andan los demonios alborotados.

    El Rey fue invitado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, hasta ahí todo bien. La invitación se entiende como el “cierre con broche de oro” de un esfuerzo diplomático de varios años, que intenta reconducir una relación dañada por las exigencias del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, en su mecánica cotidiana del conflicto.

    El Rey en España es desde hace tiempo un símbolo, pero un símbolo importante. Aunque su papel en el Gobierno ibérico es protocolario, sigue siendo el cemento que une a los españoles, el baluarte de la tradición y una figura respetada por su papel en la historia del país.

    La Presidenta hace un esfuerzo por resolver los problemas entre los dos países, heredados de su antecesor. En los despachos apuesta por mejorar la relación, pero cuando sale a la mañanera retoma el papel heredado del tabasqueño y reabre las heridas.

    Resulta que invitó al Rey, pero luego salió a decir que no sabe si lo va a acompañar durante su visita, es más ni siquiera está segura de que lo va a ver. Entonces ¿para qué lo invita?

    Y mientras da un paso para adelante y dos para atrás, Sheinbaum intenta jugar su juego de dignidad indígena en la mañanera, mientras pide a la Secretaría de Relaciones Exteriores que prepare dos nuevas exposiciones de arte antiguo mexicano para España.

    Así vivimos los mexicanos: envueltos en la bandera y a punto de lanzarnos desde el cerro de Chapultepec para salvar lo que nunca fuimos, mientras salimos al mundo y queremos presumir de un México que no logramos terminar de construir.