Tiempos inéditos

08/01/2026 04:00
    El llamado líder del mundo libre olvidó las reglas de la democracia, despreció las reglas de la guerra y no hay día que no destruya las maneras que impone la diplomacia para entenderse entre aliados y enemigos

    Navegamos en aguas turbulentas, por decir algo. En realidad el mundo se adentra en una época donde predecir el futuro se ha vuelto complicado, sobre todo si tomamos en cuenta que entender el presente ya es un ejercicio complejo.

    Asistíamos al lento declive del imperio estadounidense, como si resbalara un trasatlántico por una ladera, sin que nadie pudiera hacer algo por evitarlo, hasta que Donald Trump dio un manotazo en la mesa.

    El llamado líder del mundo libre olvidó las reglas de la democracia, despreció las reglas de la guerra y no hay día que no destruya las maneras que impone la diplomacia para entenderse entre aliados y enemigos.

    Ayer Francia le recordaba a Estados Unidos que son aliados, después de las amenazas de Trump con hacerse con Groenlandia, mientras los enemigos de Trump se reparten Venezuela con la anuencia del magnate estadounidense.

    Y mientras Nicolás Maduro aterriza en Nueva York repartiendo saludos y chistes como si se tratara de una visita de cortesía, en Cuba y Nicaragua sus amigos ponen las barbas a remojar.

    A esta historia le faltan muchos capítulos, porque más allá de nuestra convulsa Latinoamérica, chinos y rusos asoman en las sombras, siguiendo paso a paso los exabruptos de Trump, esperando su turno para repartirse las migajas del pastel.