La prepotencia de los juniors puede más que la fuerza pública. Esa pareciera ser la premisa que las autoridades de Tránsito y Seguridad Pública nos quieren plantear.
Los "arrancones" en la vía pública son ya un problema enraizado, no sólo en Culiacán, sino también en distintas ciudades como Los Mochis, Guamúchil o Mazatlán. Se han convertido en un problema más de seguridad pública.
La mañana del domingo, dos jóvenes de 18 y 26 años embistieron con sus potentes camionetas la unidad en la que viajaban dos mujeres, madre e hija. El aparatoso accidente ocurrió en pleno cruce de bulevar Sinaloa y Doctor Mora en Las Quintas, nada más y nada menos que a las 6:40 horas.
Las damas, de 67 y 43 años, sufrieron lesiones en varias partes del cuerpo por estar "en el momento y en el lugar equivocados", si hacemos caso de la interpretación de Carlos Monzón Stamatis, director de Tránsito de Culiacán.
Y es que, según el funcionario, los juniors no jugaban "arrancones" al momento del accidente sino que, más bien, se trató de un acto imprudencial de los conductores. Lo cual, para los efectos del no respeto a la normatividad vial viene a ser exactamente lo mismo.
"Le puedo asegurar que no fue arrancón entre ellos dos, pudo ser que estuvieran jugando con otros carros, pero no entre ellos, además que a esa hora los vecinos están dormidos y no había testigos, absolutamente nadie más que los que fueron llegando al lugar de los hechos", dijo a los reporteros.
Incluso reconoció que no pudieron platicar con ninguno de los conductores porque estaban muy lesionados y los llevaron para atenderlos en primeros auxilios.
Las contradicciones en que incurre el jefe policiaco no pueden ser más evidentes, además son un insulto a la inteligencia de los culiacanenses. ¿Cómo puede asegurar que los dos jóvenes involucrados no estaban jugando "arrancones" entre ellos si, como él mismo afirma, no hubo testigos porque a esa hora los vecinos están dormidos?
La realidad es que ante la falta de energía por parte de las autoridades viales, las calles y avenidas de Culiacán y de otras ciudades del estado han sido tomadas como pistas de carreras, por lo que no es ninguna novedad que los encontronazos y volcaduras estén a la orden del día.
¿Cuántos accidentes más, como el ocurrido el domingo temprano, tendrán qué ocurrir para que las autoridades procedan a actuar con la energía que se requiere y obliguen a todos los conductores a respetar los límites de velocidad?
Ya son demasiadas las víctimas que cobra cotidianamente la violencia, para que a ellas deban sumarse las víctimas de la imprudencia y la temeridad.