"Analfabetismo emocional"

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06/11/2013 00:00

    Sugey Estrada/Hugo Gómez

    Durante mucho tiempo se exaltó la inteligencia racional sin conceder espacio a la inteligencia emocional. El ser humano no es un ente solamente analítico, también maneja emociones y si se niegan o no se controlan, es normal que se incurra en desórdenes y se recurra al ansiolítico.
    Es cierto que nunca se descartó el valor de la sensación, pero la eclipsó el tratado de la razón, de manera que casi se operó una remoción de la emoción.
    Así como se habla de analfabetismo cuando las personas no saben leer y escribir, o son ignorantes en alguna materia, así también se habla de analfabetismo emocional cuando las personas no son capaces de dominar sus emociones, sean de amor, alegría, pena, ansiedad, miedo, tristeza, enojo, sorpresa, frustración o algún otro sentimiento.
    La emoción es una alteración del ánimo que hace salir a la persona de su estado habitual y la motiva a entrar en acción. El término inteligencia emocional fue acuñado por Peter Salovey y John Mayer en 1990, pero fue Daniel Goleman quien le dio difusión mundial en 1995.
    Con sus investigaciones subrayaron que el coeficiente intelectual no es el único parámetro del éxito, sino que el coeficiente emocional es determinante para mostrar optimismo, empatía, motivación y autocontrol.
    Todavía se arrastra una castrante educación emotiva y cuando el infante se convierte en adulto experimenta una culpable emoción que lo desautoriza.
    Muchas veces se educa con el prurito de que expresar emociones es una señal de debilidad, sobre todo en los varones, pero esta práctica represiva puede generar mayores problemas.
    Las emociones no se pueden ocultar, siempre se muestran signos o pistas que permiten desentrañar los mensajes ocultos, como pueden ser cara enrojecida, puños crispados, miradas evasivas u otras manifestaciones naturales.
    ¿Cómo manejo mis emociones? ¿Soy analfabeto emocional?


    rfonseca@noroeste.com
    @rodolfodiazf