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"México al revés"

"Bienvenido el Civismo y la Ética"

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08/03/2008 00:00

    JANNETH ALDECOA/ JOSÉ ALFREDO BELTRÁN

    Según la Secretaría de Educación Pública, parece que ha tomado muy en serio la reincorporación de dos materias que antes formaban parte del programa escolar obligatorio: la primera, me parece se daban nociones en la primaria y la segunda en la secundaria y preparatoria.
    De todas maneras, ambas materias fueron motoras del desempeño lícito, honrado y mesurado del individuo, tanto en el aprecio, la manera de ver a nuestros semejantes y meditar, aplicar las prácticas de los valores que nos mueven.
    Lo más probable es que estas dos materias, estén de regreso en las escuelas para el próximo año lectivo que comienza en agosto en las escuelas del país, ya las están esperando los miembros de una nueva generación que engrosarán los magníficos conocimientos de los futuros intelectuales de México.
    Es de desearse que los maestros hagan lo posible por adentrar a los educandos en los fines que se siguen con la inclusión nuevamente de estas disciplinas.
    Que los maestros también tengan sus cursos intensivos, seminarios y estudios adecuados para que con tino y profesionalismo transmitan a los alumnos todo lo bueno que encierra la continuación de las materias en cuestión, para la convivencia entre hermanos y el verdadero amor, respeto y devoción, tanto a la patria como a sus instituciones, identificándonos como verdaderos mexicanos.
    Al conocer del regreso de las cátedras mencionadas, no tenemos más que cubrirnos de eso: de civismo y saludar su regreso al estilo militar, después de varias décadas de ausencia dejando ese vacío que hizo estrago en nuestra población.
    ¡Cuanto desgracia estamos pasando! crímenes horrendos, ejecuciones con saña inaudita, más allá del salvajismo que demuestran el desprecio de la vida por el hombre.
    No existe ya, el respeto por los menores de edad, por la esposa, el padre o la madre por los asesinos a sueldo; los ajustes de cuentas se suscitan a toda hora del día y de la noche; el lugar, no importa, puede ser a pocos metros del cuartel de la policía o del cuartel militar, a pocos metros del palacio de gobierno o de un templo.
    Para los asesinos ejecutar a una o más personas a la vez es diversión. No hay lugar seguro y menos respetado; el espíritu humano por el asesinato está desenfrenado, no hay quien lo pare, los hechos se presentan como verdaderas orgías de sangre. De pronto vivimos y aún no nos damos cuenta que estamos en el propio averno.
    Al perder la noción de las disciplinas que frenan los impulsos bestiales del hombre, deviene la guerra interna avivada por el comercio diabólico de las drogas y estupefacientes, junto con el acopio quemante del dinero fácil.
    Esta vida ya no es Sodoma ni Gomorra, es algo peor. Aquí es el desenfreno por la ilusión que le llamemos asesinos temarios. Y es que el hombre es un ser muy fácil de tomar el camino errado, perder el amor por todo lo que le estorba a sus planes, para existir en un mundo de lo tenue y pasajero, pero que inmediatamente pierde sus principios; sí, esos principios que le sirven para volverse feroz, inadaptable y desequilibrado.
    Siempre había yo pensado que el hombre y los suyos no podían vivir una vida de horror y de infierno, sin recato y sin freno y es que el hombre igual que cualquier ser vivo, cuando se aleja de la educación y pierde los sentimientos, también pierde el sentido de orientación de la convivencia.
    Ejemplos sobran en todos los medios. Árboles frutales que cultivados en huertos con toda la atención que dicta la fruticultura, mientras viven en esa medio y con buenas atenciones serán árboles sanos, capaces de proporcionar al hombre suculentas frutas; pero si a ese árbol se le abandona, no se poda, es acosado por la maleza y las plagas, ese árbol, quizás en autodefensa le nazcan espinas, dé frutas raquíticas e insípidas.
    Una mascota (un perro o un gato) que vive en una casa con todas las atenciones, bien alimentado y desparasitado, siempre será un animal sosegado, amable, capaz de jugar y hasta ser guardián de los niños.
    Pero si el canino o al felino se abandona a su suerte, esa mascota agradable, juguetona y hasta inteligente, pierde su grato aspecto para tornarse un animal asqueroso, descuidado y hasta peligroso, capaz de atacar a quien tenga la desgracia de pasar cerca de él.
    Civismo se define como celo por las instituciones e intereses de la patria. En principio todo lo que nos rodea nos interesa, pero será conveniente recordar que el hombre tiene dos grandes clases de relaciones: a), con la naturaleza y; b) con la sociedad.
    No nos está permitido lastimar en alguna forma la naturaleza porque la naturaleza es de todos y de nadie. En cuanto a la sociedad, aunque parezca una palabra abstracta, se concentra en todos los seres vivos y la forma como nos relacionamos con ella es lo que estudia el civismo.
    Aunque tenemos otras clases de relaciones y vínculos, esos dos nos bastan para ser nuestro primer universo.
    Ahora bien, los moradores de un país, como nosotros debemos conducirnos con suficiente información y virtud cívica para formar la conducción básica necesaria para que intente solucionar pacífica y civilizada cuando se presente algún problema, como integrantes de una nación.
    Esto es, que los mexicanos actuamos unidos en determinados principios, a semejanza de una gran familia, con respeto y cordialidad como hermanos que somos en donde comparece la comprensión y la tolerancia.
    Nuestro país posee un hermoso sentimiento colectivo de soberanía que se ha manifestado en distintas actitudes defensivas de la patria. El ejemplo más claro es el que nos dio el licenciado Benito Juárez, como lección suprema que frustra las aspiraciones imperialistas de dominar a pueblos americanos y transformarlos en súbditos de monarquías europeas.
    Civismo viene de ciudad que es una población comúnmente grande y que da pie a una amplia derivación como civil que se acredita como ciudadano, metropolitano, cívico, urbano, político, sociable, cortés, atento, afable, amable, servicial, seglar, particular, laico, etcétera.
    Entendemos por ética la parte de la filosofía que trata de la moral y las obligaciones del hombre; es la ciencia de la ordenación de los actos humanos (racionados y libres) con arreglo a un criterio (ley moral) y con miras a un fin (el Bien).
    Los actos racionales y libres son la materia de la Ética, pero su objetivo formal es el orden que ha de presidir estos actos humanos tal como son, sino como deberían de ser, es decir, el orden moral ideal.
    Hablamos que en México nos copa el crimen organizado, el robo, la corrupción en todo su apogeo, la mentira y la falacia, sobre todo, en el medio oficial e instituciones que conocidas por grupos o capas se escalonan en diversos porcentajes de más o menos, pero sistema en el cual, de una manera u otra, nos sentimos severamente amenazados.
    Hoy se trata de establecer qué institución es más corrupta, más ineficaz, con menos moral, más voraz y menos, por lo tanto, honrada. Ahora tenemos esa vieja o nueva figura institucional que se llaman autónomas que únicamente su autonomía es para despacharse con la cuchara grande, como si lo que se llevan no fuera producto del trabajo de los mexicanos.