FIFA
Tanatosismos
E = mc2
Sigo con Fernando Vallejo, ahora con otro librito suyo, tanto o más fascinante que el otro comentado por mí la semana pasada en este espacio: Manualito de imposturología física.
Igual que en el otro libro la emprendió contra Darwin, en este se le va duro a la garganta al panteón (pan-theos, lugar donde están todos los dioses) de las vacas sagradas de la física, empezando con Newton y culminando con Einstein, pasando por Galileo, Maxwel, Leibniz, Euler, Planck, etcétera.
Nada más para darte una idea del tono irrespetuoso que este colombiano se permite con algunas figuras supremas, cito los títulos de unos capítulos: "Un libro feo y abstruso" (el celebérrimo Principios Matemáticos de Filosofía Natural, de Newton), "El charlatán de Maxwel", "Las marihuanadas de Einstein", y "Los payasos cuánticos".
Vallejo define desde la primera línea el propósito de su ensayo: "Todo es medible y medir es el fin de la ciencia. Todo, todo, se puede medir. ¿Por qué no habremos de medir entonces la impostura, la maliciosa capacidad de mentir del ser humano que es su esencia?
"El ser humano es una bestia bípeda entrenada durante 4 millones de años de evolución (contados desde que bajó del árbol) para mentir en las formas más sutiles, de las cuales hoy las más prestigiosas son la palabra y las ecuaciones.
"Propongo que para este especie embustera que los biólogos han venido designando como Homo sapiens sapiens el nombre más apropiado de Homo sapiens mendax; o sea, ´hombre sabio mentiroso´.
"La imposturología es la ciencia de la impostura y su unidad es el aquino, que corresponde a la cantidad de impostura contenida en los 33 volúmenes de la Summa teológica de Tomás de Aquino. El aquino es una suma gigantesca".
Luego pasa Vallejo a calificar con esa unidad a algunos famosos nombres de la historia de la ciencia, que en su mayoría no alcanzan sino puntuaciones de miliaquinos, pues son embaucadores de muy escaso fuste. Darwin mismo, por ejemplo, no le merece más que un miliaquino.
Pero también, dice, hay prohombres merecedores de aquinos enteros, y todos, curiosamente, del ámbito de la ciencia física: Newton, 23 aquinos; Maxwel, 180 aquinos; y el absoluto campeón de supercherería de todos los tiempo, Einstein, con el récord absoluto de 280 aquinos. ¿Pero en qué basa Vallejo dicha calificación suprema de Einstein (que no en balde, dice, significa "una piedra" en alemán)?
Bueno, eso te lo dejo de tarea, queridolector; no caeré en la mayúscula ingenuidad de pretender resumir un texto tan polémico como éste en el brevísimo espacio de una nota periodística.
Por lo pronto me contento con picar aún más tu curiosidad con unas cuantas frases punzantes pescadas al azar (también hay argumentaciones sumamente elaboradas, pero ésas tendrás que leerlas en el libro).
"Los físicos son filósofos: charlatanes con ínfulas de científicos".
"La segunda ley de Newton no es una ley, es una definición, la del brumoso concepto de fuerza. ¿Y la tercera? ¡Qué ley va a ser semejante pendejada!"
"El cálculo infinitesimal, esa necedad que inventaron Newton y Leibniz". "El pantano místico, astrológico y numerológico de los libros de Kepler".
"El que se roba en física una ecuación no se robó nada. Todas las ecuaciones de la física son falsas y sirven para un carajo. Así que de ese pecado ego te absolvo, herr Einstein. Fuiste ladrón, sí, pero de moneditas falsas".
"¡El mal que le hizo Poincaré al mundo a través de Eisntein no tiene madre, no tiene nombre!" "El embeleco einsteniano del espacio-tiempo".
"Schrödinger y su gato que, como diría el ex presidente de México Luis Echeverría, no está vivo ni está muerto sino todo lo contrario." "La famosa ecuación de Einstein E = mc2, término de una cadena de ecuaciones igual de abstrusas y arbitrarias".
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