|
"Amor, ¿me cambiaste por otra?"

"Cierto, mis hábitos cambiaron, era una bomba de hormonas, mi estado de ánimo fue impredecible, estuve a la defensiva contra todo y con todos, dejé de divertirme como antes, clases, cursos, conferencias y congresos dejaron de ser mi prioridad."

""
29/10/2008 00:00

    Jesús González Schmal*

    Es difícil reconocerlo, el argumento choteado de ya no ser la misma se aplica perfecto a mi situación, lo que veía lejano y que pensaba que a mí no me iba a pasar, sucedió, por más que me dijeron que no me "adoñara", mi cuerpo cambió y no me importó, tuve sospechas y estuve negada, por miedo a enfrentarme a una realidad, luego al confirmarlo, emociones atiborraron mi ser.
    Cierto, mis hábitos cambiaron, era una bomba de hormonas, mi estado de ánimo fue impredecible, estuve a la defensiva contra todo y con todos, dejé de divertirme como antes, clases, cursos, conferencias y congresos dejaron de ser mi prioridad.
    Estoy en donde critiqué cuando juzgué como señoras mandilonas sin aspiraciones profesionales, ahora las veo con admiración y respeto, se convirtieron en mi modelo a seguir y aunque muchos no lo entiendan, aunque me reclamen haber dado todo por el todo, ¿sabes algo? No me arrepiento.
    ¿Argumentos a mi favor? Instinto materno, desde hace varios años los conceptos de instinto y naturaleza humana no son suficientes para explicar este fenómeno; menores niveles de hormona HLC, que hacen que tienda a proteger a mi cría; que si lo aprendí como consecuencia en una sociedad, no importa, para mí se concentra en una sola palabra: Amor.
    Saber que se ha demostrado que el amor y los cuidados maternos alteran el código genético del recién nacido provocando que sean menos miedosos y que sufran menos ansiedad en épocas posteriores de su vida. Saber que el amor no se registra como un sentimiento tal y como lo hace el odio o la alegría, sino como una necesidad, es decir, se presenta de manera muy similar en el cerebro como lo hace el hambre, volviendo entonces a la definición antigua de que el amor es una necesidad humana.
    Sabiendo esto y dándome cuenta de lo difícil que me resulta ser responsable, consciente, congruente y cuidarte sin sentirte mía, sino prestada gracias a Dios. No tengo ni quiero más palabras para expresarte mi metamorfosis biopsiosocioculural, económico y espiritual.
    Te dedico este espacio, mi mar de amor, mi brujita favorita, espero que estos casi dos años estén llenos de aprendizaje y amor.
    ¿Mito o realidad del amor materno?, no lo sé, lo que sé es que me cambiaste, sí, por otra Nancy, una Nancy que no conocía, menos egoísta, vulnerable que quiere lo mejor para ti y que es neófita en el asunto con la admiración y respeto que me mereces, hija.
    La autora de este artículo tiene la novatada de sentir amor de madre desde hace casi dos años.
    "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".

    Comentarios y sugerencias: nogll@hotmail.com