Sugey Estrada/Hugo Gómez
El ser humano nace de una íntima comunicación y se realiza plenamente en la medida que se comunica. Si no satisface esta connatural inclinación, no alcanzará jamás su auténtica estatura y desarrollo.
Es más, nadie puede negarse a vivir fuera de esta esfera comunicativa, porque existe una fuerza interior y casi sobrehumana que le impele a darse y volcarse. "Escribo poesía porque no tengo más remedio, responde a una necesidad interior", dijo Octavio Paz.
La comunicación es un proceso bidireccional en el que un emisor busca la respuesta de un receptor, que a su vez se convierte en emisor dando origen a una ininterrumpida espiral comunicativa de emociones, pensamientos, experiencias, sentimientos y creencias.
Normalmente, los autores distinguen tres tipos de lenguaje que se utilizan de manera combinada en el proceso comunicativo: verbal, no verbal y paraverbal.
El verbal es el lenguaje más evidente pero no el más concluyente, porque se pueden decir mucha palabras sin raigambre y convicción, de dientes para afuera.
El lenguaje no verbal contradice muchas veces al verbal, porque lo que se pronuncia con los labios se desmiente con gestos, miradas, postura, distancia, cercanía e infinidad de expresiones corporales.
El lenguaje paraverbal tampoco refuerza en muchas ocasiones lo que se expresa de manera verbal, porque incluye un amplio abanico de emociones: entonación, fuerza, disgusto, enojo, enfado, aburrimiento, sorpresa, tristeza, interés, sorna, alegría e ironía al pronunciar las palabras. Es decir, las expresiones utilizadas no son campo virgen, sino que están teñidas y henchidas de intensas coloraturas que integran un inmenso arco iris sentimental.
Es muy importante que estos tres lenguajes estén alineados y en consonancia para que se pueda hablar de una comunicación congruente, efectiva, auténtica, sincera y retroalimentadora.
¿Es mi comunicación congruente y convincente? ¿Coordino y concateno los tres tipos de lenguaje?
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@rodolfodiazf