"Desnutrición y obesidad en México"

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01/09/2014 00:00

    PEDRO GUEVARA / VERENICE PERAZA

    México enfrenta retos sumamente importantes. Según resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), el 70 por ciento de los hogares en México padece de algún grado de desnutrición alimentaria, además de que uno de cada tres hogares se ubica en las dos categorías más graves de inseguridad alimentaria (moderada a severa), es decir, tuvieron que limitar la cantidad de alimentos consumidos o, en el peor de los casos, se quedaron sin comer.
    La inseguridad alimentaria se asocia con impactos negativos en el desarrollo humano, como la pobreza, desempleo, la desigualdad y en la salud con un elevado riesgo de obesidad, problemas de salud mental, diabetes, problemas cardiovasculares, desnutrición, etcétera.
    El perfil que caracteriza a la actividad económica del mercado laboral mexicano es la informalidad, la escasa productividad, bajos niveles de salarios que dificultan el acceso a alimentos: cerca de la mitad de la población ocupada percibe dos o menos salarios mínimos mensuales y obviamente tienen carencia alimentaria, y trabajando horas extras o teniendo otro trabajo utilizan su fuerza de trabajo a cambio de ingresos muy bajos, y continúan teniendo carencia alimentaria.
    Por un lado tenemos en nuestro País: mala alimentación, la desnutrición y la anemia, que consiste en una reducción de hemoglobina, que repercute en la oxigenación de las células, en la capacidad cognitiva y física, baja estatura, problemas que aún no se han podido erradica, ya que 3 de cada 10 niños en pobreza la padecen y, por supuesto, genera un alta mortalidad y otro tipo de enfermedades; y por otro lado ocupamos el primer lugar en obesidad infantil, uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años de edad tiene sobrepeso u obesidad, mientras en adolescentes lo padecen uno de cada tres, lo anterior lo reveló la Encuesta Nacional de Coberturas del Instituto Mexicano del Seguro Social.
    De esa manera, México se ubica en el primer lugar a nivel mundial de infantes con obesidad, ocasionándoles problemas como diabetes, hipertensión arterial, malestares cardiovasculares, aumento de triglicéridos y colesterol, etcétera.
    En México no contamos con una política estructurada e integral que responda al problema de la inseguridad alimentaria; el programa federal "Oportunidades", creado para el desarrollo humano de la población en pobreza extrema, brinda apoyos en educación, salud, nutrición e ingreso, ha tenido logros, sin que estos sean suficientes; el 21 de enero de 2013 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el cual se estableció el Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre, como una estrategia coordinada por el Gobierno federal, que busca que la población supere su condición de carencia alimentaria y pobreza extrema. Sin embargo hay muy poca claridad en las estrategias, metas y mecanismos de su instrumentación, así como del monitoreo para atacar el problema de fondo, además este programa no contempla el tema del grave problema de la obesidad.
    Para atacar el problema de desnutrición-obesidad en el País se necesita la generación de fuentes de trabajo; estrategias de desarrollo que promuevan el crecimiento y combate a la pobreza, la atención médica y nutricional; políticas mejoradas de producción de alimentos; identificación de hogares con mayor riesgo de inseguridad alimentaria; mayor transparencia en el manejo del "padrón de beneficiarios", ya que existen familias que reciben hasta cinco o más apoyos de diversos programas y otras familias con mayores necesidades que no reciben ni un solo beneficio.
    Especialistas en materia económica argumentan que: "En México los dos factores que más influyen a la satisfacción o insatisfacción con la democracia son las opiniones acerca de la distribución del ingreso y las percepciones acerca de la seguridad, en ese orden. La primera y más importante influencia de la insatisfacción democrática es pensar que la distribución del ingreso en el País es injusta. Gran parte del reproche a la democracia se da por la permanencia de profundas desigualdades sociales. La segunda influencia de la insatisfacción son las malas condiciones de seguridad, legado de varios años durante los cuales la delincuencia organizada ha sido un elemento constante en la opinión pública".
    De continuar así estaremos en un caso similar al del salario mínimo, sin cumplir lo indicado por la ley, ya que en el 2011 la Constitución fue modificada en su artículo 4: Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará.
    ¡Excelente inicio de semana!
    @AlmaAlcaraz3