"El cebo del pescador"

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28/05/2014 00:00

    Sugey Estrada/Hugo Gómez

    Los primeros discípulos que llamó Jesús fueron sencillos pescadores que estaban, unos echando las redes en el mar (Pedro y An­drés), y otros remendándolas (San­tiago y Juan).
    Para "engancharlos", Jesús se valió de una única promesa: sí­ganme y los haré pescadores de hombres.
    A estos hombres curtidos por el sol y sazonados por la sal no los convenció con grandes argumen­tos ni sofisticados discursos, les dijo que iban a seguir siendo pescadores, pero que capturarían un producto diferente.
    Estos discípulos ya eran dies­tros en el arte de pescar peces, pero no hombres. ¿Cuál sería la diferencia? ¿Qué cebo o carnada tendrían que usar?
    "Yo iba a pescar al estado de Maine todos los veranos. Personal­mente, me gustan sobremanera las fresas con crema; pero por alguna razón misteriosa los peces prefieren las lombrices. Por eso, como cuando voy de pesca no pienso en lo que me gusta a mí, sino en lo que prefieren los peces, no cebo el anzuelo con fresas y crema. En cambio, balanceo una lombriz o saltamontes frente al pez y le digo: '¿Te gustaría comer esto?'
    "¿Por qué no proceder con igual sentido común cuando se pesca a la gente?", preguntó Dale Carnegie en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas.
    "Así procedía Lloyd George", prosiguió, "Primer Ministro inglés durante la Primera Guerra Mun­dial. Cuando alguien le preguntó cómo había conseguido continuar en el poder después de que todos los demás jefes de la guerra -Wil­son, Orlando, Clemenceau- habían desaparecido en el olvido, respon­dió que si se podía atribuir su per­manencia en la cumbre a alguna cosa, era probablemente al hecho de que había aprendido que era ne­cesario poner en el anzuelo el cebo capaz de satisfacer al pez".
    ¿Qué cebo uso para atraer a la gente?
    rfonseca@noroeste.com@rodolfodiazf