1. El triunfo de Fernando Lugo, en la reciente elección presidencial de Paraguay, es un acontecimiento que debe ser analizado. Por principio de cuentas, su victoria viene a consolidar el tremendo avance electoral que la izquierda está dando en Sudamérica. Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y, ahora Bolivia, han girado hacia ese lado del espectro político, dejando solas en la derecha a Colombia y Perú.
2. Más interesante, sin embargo, resulta los orígenes del nuevo Presidente. Lugo fue sacerdote de la Iglesia Católica -perteneciente a la congregación de los Misioneros del Verbo Divino- y Obispo de la Diócesis de San Pedro, una de las más pobres del Paraguay. Con un gran trabajo pastoral en esa difícil zona, el obispo se ganó la confianza de los campesinos, y la hostilidad de los poderosos, quienes lo tildaron de obispo rojo.
3. El 2006 es un año decisivo en su vida. Encabezó el movimiento Resistencia Ciudadana, que reunía a diferentes organizaciones de base y a partidos menores, quienes reunieron 100 mil firmas de campesinos, obreros, artistas e intelectuales, para que el todavía obispo se lanzara como candidato a la Presidencia. Renunció a su ministerio episcopal, dimisión que fue rechazada por el Vaticano, quien lo suspendió como sacerdote.
4. La victoria de Lugo, se tremenda popularidad, surgen en momentos en los que el oficialista Partido Colorado enfrenta una gravísima crisis de credibilidad. Estas ventajas del nuevo Presidente, sin embargo, ya le acarrean dos críticas muy serias: el que se convierta en un nuevo caudillo -como Hugo Chávez o Evo Morales- y el que sea incapaz de funcionar en un terreno, el político-administrativo, que le es ajeno.
5. A la primera crítica, el posible caudillismo, Lugo ha respondido deslindándose de los liderazgos que practican Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia. Él prefiere un liderazgo colectivo y compartido, a diferencia del venezolano, y lejano de la polarización que se ha exacerbado con el presidente boliviano. Insiste en que Paraguay, situándose, sí, a la izquierda en el mapa político latinoamericano, seguirá su propio proceso.
6. La segunda crítica tiene que ver con su competencia para el cargo. Aunque la vida de Lugo ha transitado por los terrenos pastorales, no debemos olvidar que cuenta con estudios de posgrado en sociología, conoce muy bien las regiones campesinas de los países vecinos, y ha desarrollado un eficiente trabajo social durante tres décadas. Parece tener claro el rumbo que quiere imprimirle a la democracia en Bolivia?
7. ? y que manifiesta en seis propuestas: reforma agraria, reactivación económica, recuperación de la institucionalidad, justicia independiente, plan de emergencia nacional y recuperación de la soberanía nacional, en especial, la energética. Veremos si el nuevo Presidente logra escapar a estos dos problemas. Veremos si no asume el rol de caudillo y si es capaz de dirigir con competencia los destinos del Paraguay.
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