|
"Política y Gobierno"

"El Leviatán"

""
09/09/2012 00:00

    Samuel Parra / Héctor Contreras

    Cuenta la historia que una fría mañana de enero de 1649, el Rey inglés Carlos I caminaba apresuradamente por el parque Saint James. Iba tan rápido que sus acompañantes apenas podían seguirlo. Esa mañana su comitiva no estaba integrada por miembros de su corte, sino por guardias de la prisión de la Torre de Londres. El Rey se dirigía a su ejecución.
    El hacha que separó la cabeza del tronco del Rey acabó a la vez con una tradición política con siglos de antigüedad. La ejecución de Carlos I demostró a toda Europa que un soberano ya no gozaba de inmunidad.
    En esa época, Thomas Hobbes, mientras educaba en Francia al hijo del Rey decapitado, reflexionaba sobre la mejor forma de gobierno, escribiendo uno de los libros de ciencia política más importantes: El Leviatán... Al momento del Regicidio de Carlos I, Inglaterra salía de una sangrienta guerra civil. Fueron siete años de incertidumbre en torno a quién pertenecía el poder es ese país. Alertado y horrorizado por esa experiencia, Hobbes explicaba en "El Leviatán" que un estado de una autoridad que garantice la paz y el bienestar de sus ciudadanos. Hobbes concibió un soberano todopoderoso con poder ilimitado y, de esta manera estableció el fundamento teórico del absolutismo, pero también dio pie a la teoría del Estado. Su soberano era un dios mortal, su poder no provenía de Dios, sino que le era otorgado, de manera unilateral, por un contrato que suscribían sus súbditos entre sí, en virtud del cual traspasaban sus derechos y reivindicaciones de poder a una única instancia, al todopoderoso soberano que Hobbes llamo Leviatán.
    Para realizar esta obra, Hobbes mostró especial interés en la condición humana y así lo hizo saber cuando expuso que "la maldición de la política es la naturaleza humana": por ello recalcaba que el hombre era lobo de sí mismo... Estas expresiones daban pauta para que Hobbes expresara que los hombres eran incapaces para gobernarse a sí mismos y por esa razón debían unirse fundando un Estado.
    Las tesis de Hobbes desataron el horror de todos los sectores políticos y religiosos: al parlamento le desagradaba la idea de un soberano absoluto: para la monarquía, la idea de un contrato social era como una espina clavada; la Iglesia se irritó por la concepción del hombre como un animal y le tachó de ateo, y los puritanos observaron con disgusto su falta de sentido de la moral pública. La realidad es que Thomas Hobbes es uno de los grandes filósofos de la ciencia política y su teoría del poder tiene alcance práctico hasta nuestro entorno, pues para nadie es un secreto que en la Región del Évora existe una clase política hobbiana que entregó todo su capital al poderoso señor de esta región... Aquí también tenemos nuestro propio Leviatán, pero de ello abundaremos en el próximo articulo...