Héctor Tomás Jiménez
Puedo decirlo por el simple hecho de que así lo he aprendido y vivido a lo largo de mi vida, que el mes de mayo es uno de los meses más significativos para la vida de las personas. Esta significación atribuida al mes de mayo, ha propiciado que desde la Iglesia católica, se le denomine como "el mes de la virgen María" y obviamente, el mes de la Santa Madre de Jesús el Cristo fundador del Cristianismo. No es casual entonces que mayo sea el mes elegido para festejar el Día de las Madres, que aunque se ha venido considerando como un día de carácter mercantil por las ventas que se generan, la sublimidad del día no puede soslayarse. Ese día procuramos halagar a nuestra madre a costa de lo que sea, es una tradición mexicana, llevarle regalos y cantarle lo mejor de nuestro repertorio.
La Iglesia católica instituyó también la fe en María la Virgen, la madre de Jesús, llamado también el hijo de Dios y nacido por intercesión del Espíritu Santo, y lo ha hecho de tal manera que hoy en día esta oración de cinco misterios compuestos cada uno de una oración de Padre Nuestro y diez aves marías, es considerada como una oración de grandes beneficios espirituales y de cumplimiento de peticiones a los fieles que la practican. Es por ello que a lo largo de los siglos los papas han fomentado la pía devoción del rezo del rosario y le han otorgado indulgencias. Los papas, especialmente los más recientes, han hecho gran énfasis sobre la importancia del rosario en familia.
La historia bíblica nos dice que Dios Nuestro Señor dijo: "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18:20). Lo que significa en esencia que rezar el rosario en familia es algo maravilloso, es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar ya que es una oración al alcance de todos.
A lo largo de la historia, la Iglesia católica nos enseña con evidencias históricas, cómo el rezo del Santo Rosario llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción, aleja las tentaciones y pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Ha sido la misma Virgen María quien ha pedido su rezo con insistencia, principalmente en sus apariciones de Fátima y Medjugorje.
Es que el rosario es una verdadera fuente de gracias para los cristianos. La Virgen María es la medianera de todas las gracias de Dios. Fue a través de ella que llegó el Salvador al mundo. Fue por intercesión de ella que Jesús obró su primer milagro en las Bodas de Caná. Y es también a través de ella, que Dios quiere que recibamos sus gracias.
Rezar el rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos y el amor no se cansa nunca de repetir las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo en el corazón.
Al rezar el rosario, recordamos y meditamos los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María, quien nunca se cansa de interceder por nosotros, sus hijos. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos cubrirá con su manto, nos llenará de sus gracias y nos acercará cada día más a Jesús. Hay un breve cuento que nos sirve de ejemplo para resaltar las bondades del Santo Rosario y el amor de la Virgen María. El cuento se resume así: "Cuentan que cierto día, San Pedro se percató de algunas almas que habitaban el Cielo no habían pasado por la puerta grande, se sintió intrigado y fue con Jesús a comentarle su preocupación, y juntos fueron a revisar los extensos linderos del Cielo. Pedro entonces se percató que había una gran cuerda colgada entre algunas nubes que llegaba hasta la tierra, y la que tenía una gran cantidad de nudos, nudos que parecían las cuentas de un rosario. Pedro entonces le dijo a Jesús: "--¡Mire señor, por aquí se están metiendo! Entonces Jesús con un gesto amoroso le dijo: --¡No os preocupes, Pedro, estas son cosas de Mamá" (Fin del cuento) En recuerdo de mi madre que el día 11 de mayo cumple 8 años de su partida.
JM desde la Universidad de San Miguel
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