"En ambos casos, el de ´Maquío´ Clouthier y el de Martín Huerta, destacó que, sin tener los elementos suficientes, las autoridades diagnosticaron que se trataba de accidentes y de ahí no se movieron."
SUGEY ESTRADA / JESÚS LÓPEZ / HUGO GÓMEZ
Sólo fueron accidentes
Debido a que ya se aproximaba el 16 Aniversario Luctuoso de Manuel Clouthier del Rincón, entre otros motivos, el fatal accidente en el cual perecieron nueve funcionarios federales, entre los cuales estaba quien era Secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, (Noroeste, 22 de septiembre de 2005), se convirtió en un suceso que llamó la atención del público en general y, lógicamente, de los analistas políticos, quienes encontraron algunas coincidencias respecto a cómo las autoridades manejaron estos dos trágicos eventos.
Efectivamente, en ambos casos destacó que, sin tener los elementos suficientes, las autoridades diagnosticaron que se trataba de accidentes y de ahí no se movieron; se concretaron a descalificar cualquier supuesto o sospecha con relación a las causales y circunstancias que rodearon estos percances.
Asimismo así ha sido, aunque fue más notorio en el caso de Maquío, ya que con especial diligencia se alteraron las pruebas o evidencias y hubo una marcada intención por cerrar los casos, como si bastara con decir que habían sido accidentes, para automáticamente darle carpetazo a las investigaciones y proceder a olvidarse estas desgracias, por lo menos, esas parecieron ser las expectativas oficiales, pues le apostaron al pronto olvido.
Lo cierto es que, y sobre todo en el caso del ingeniero Manuel J. Clouthier, ni las extrañas circunstancias en que se dio la colisión vehicular que le provocó la muerte, ni su lucha por, de verdad y a fondo, transformar a México, se han olvidado, pues, por un lado, sigue reclamándose que se aclare el accidente carretero que ocurrió el 1 de octubre de 1989 cuando Maquío viajaba de Culiacán a Mazatlán; en este siniestro también falleció el entonces Diputado local Javier Calvo Manrique.
Por estas razones, a 16 años de la desaparición física del sinaloense que puso en pie a una nueva generación de políticos mexicanos, su muerte, en varios ámbitos del país, se sigue considerando como una agresión a la sociedad, y tampoco se ha respondido la pregunta de por qué toda la posible investigación de este accidente referido se redujo a una sola línea de investigación, que no sólo resultó efímera, pues dio la impresión que las averiguaciones se iniciaron y terminaron el mismo día, a pesar de que había elementos para explorar la hipótesis de un atentado con motivaciones políticas, pero a esto ni siquiera le dieron entrada en las averiguaciones.
Repiten el esquema
Aunque se trata de un hecho todavía reciente, de todos modos, la muerte del guanajuatense Ramón Martín Huerta da muestras de que no será un asunto de olvido fácil, pues seguirá presente, no sólo en la memoria del populus, sino también en el interés de los medios informativos, debido a que, al menos así, parece, las propias autoridades federales están interesadas en que este asunto no se vaya al archivo muerto de las cosas juzgadas, aunque no está claro con qué finalidad se hace todo esto.
Ayer, precisamente, en las páginas de Noroeste se publicó un artículo del veterano periodista Salvador Flores Llamas, se refirió a cuestiones como las de considerar "héroes caídos en el cumplimento de su deber" a quienes perecieron en el helicóptero que se cayó en los linderos del Estado de México y el Distrito Federal por falta de visibilidad; ya han dicho los comentaristas que los héroes se forjan en las batallas, no en los discursos presidenciales, dicho sea esto con todo respeto por los fallecidos y sus afligidas familias.
Salvador Llamas, por su parte, dijo que la desafortunada premura con que Gobernación calificó de "accidente" el hecho, alentó la proclividad mexicana a buscarle tres pies al gato, y se lanzó de inmediato el barrunto dogmático de un atentado del narco con base en lo que fuera; aun antes de concluir las indagaciones, cuyo inicio debió haber anunciado Bucareli en vez de la citada versión, aunque se quisiera incrustar ésta en el subconsciente popular para no causar alarma.
El mismo periodista agregó que venía a cuento referirse al avionazo del 31 de marzo de 1986 cerca de Maravatío, Michoacán, cuando el Boeing 727-264 de Mexicana de Aviación sembró, en pleno vuelo, los cadáveres de sus 162 pasajeros y tripulantes y fue atribuido oficialmente a una "falla mecánica", cuando un peritaje nacional y un extranjero dictaminaron una doble explosión, producto de un atentado.
"Faltaban dos meses para la inauguración del Campeonato Mundial de Futbol, que México celebró en reemplazo de Colombia, por razones internas, por la magnífica organización de nuestro país de los Juegos de la 19 Olimpiada en 1968 y la Copa del Mundo en 1970".
Rastros de explosiones
Añadió Salvador Llamas que los dictámenes periciales coincidieron en una explosión en el sanitario trasero y otra en el tren de aterrizaje, cuyo sostén fue encontrado doblado a la mitad, a pesar de ser un riel de acero similar a los de las vías de ferrocarril, tratado especialmente para darle la mayor resistencia.
Fue el Presidente de la República, Miguel de la Madrid, quien ordenó desechar el atentado para no despertar temor de venir a la justa futbolística, ni exhibir a México como víctima del terrorismo.
Por desgracia, consideró el articulista, ahora hubo prisa en homenajear a los caídos, algunos de cuyos féretros estaban vacíos, y tan se cerró rápido la búsqueda de los cadáveres, que campesinos del lugar encontraron después una pierna y a lo mejor aparecieron más despojos humanos.
Lo anterior "dio pie a una de las especulaciones más fuertes: un flamazo en la cola de la nave, que, se aclaró, fue posterior al impacto. Pero a algún lugareño presionado o despistado se le hizo decir que ocurrió antes para dar alas a la versión del atentado. El hecho es que, como diría Sancho Panza, ´a cualquier vival le dicen cura´, e incurrieron en ello los vivales de la rumorología".
Tampoco al mismo articulista se le escapó mencionar que por llamar "héroes" a los difuntos por caer en el cumplimiento de su responsabilidad, dio lugar a que los "sagaces analistas" descubrieran indicios de que el Presidente admitió subliminalmente el atentado en el perecieron los nueve funcionarios federales; "como si el hacer bien la tarea diaria no pueda llegar a ser heroico, si no media el asesinato. ¡Qué limitada concepción de lo sublime cotidiano tiene esa gente!"
Les ganaron las prisas
Además de estos señalamientos, hubo dos implicaciones que enrarecieron lo del helicóptero y contribuyeron a poner en evidencias las prisas por declarar accidente al percance aludido y darle un significado contextual distinto al que aparentemente tenía lo dicho por Vicente Fox en las honras fúnebres de los caídos.
Una de estas implicaciones corresponde a los dichos del peripatético vocero presidencial, Rubén Aguilar Valenzuela, quien reconoció la existencia de amenazas de muerte contra el desaparecido Secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, las cuales, dijo, normalmente son anónimas (Noroeste, 27 de septiembre de 2005), y para darse un baño de gloria, el mismo vocero aseguró que él mismo ha recibido amenazas de muerte, a través de cartas que han llegado.
Y más tardaron en difundirse las afirmaciones del vocero, que en ser desmentidas por la propia Secretaría de Seguridad Pública, de la cual era titular el fallecido Ramón Martín Huerta; en un comunicado, la SSP negó que el referido guanajuatense hubiera sido objeto de amenazas de muerte.
Obviamente, las aseveraciones y desmentidos aludidos, aparte de que confirmaron que México es el único país en el mundo, en donde el vocero presidencial, a casi diario, es refutado y corregido por cualquier funcionario público y por el Presidente de la República, quien se ve obligado a aclararnos qué fue lo que su propio vocero quiso decir al interpretarlo, también pusieron de manifiesto que, en ciertas instancias, el interés oficial es mantener el supuesto de que la nave en cuestión se cayó por accidente.
Presencia de kaibiles
La otra implicación, de las dos señaladas, se refiere a lo comentado por el Secretario de la Defensa, General Ricardo Clemente Vega García, el 28 de septiembre, durante su comparecencia ante el Senado de la República, a donde dijo temer la presencia de kaibiles guatemaltecos al interior de las filas de los sicarios identificados como "Los Zetas".
Como se sabe, los kaibiles son militares guatemaltecos que formaban parte de fuerzas especializadas en la lucha contra la guerrilla de ese país y el General Secretario advirtió que "no quiero ser tremendista, hay que tener cuidado con otro elemento que estamos viendo, no lo puedo confirmar pero está en el aire, pero hay un grupo de soldados Kaibiles de Guatemala que parece ser, quieren, ser invitados a trabajar con ´Los Zetas´".
Sólo que al igual que sucedió con el vocero-a-cada-rato-desmetido, la Procuraduría General de la República salió a decir que no tenía información acerca de los susodichos kaibiles y menos que algunos de ellos estuvieran detenidos.
Sin embargo, como era de esperarse, resultó cierto lo de los kaibiles, por lo menos acerca de que algunos de ellos ya estaban en poder de las autoridades, lo cual dio pie a que se publicara información precisa sobre los guatemaltecos, hasta se dijo que algunos de ellos eran expertos en el manejo de explosivos.
Por qué se dijo esto
Ante ello no faltó quienes asociaran esto de los explosivos con la multicitada caída del helicóptero, lo cual les llevó también a preguntarse por qué se dio a conocer esto precisamente cuando se decía que la nave en cuestión se había caído sola, o por culpa de la niebla, total, anotaron, si no se quiere que haya especulaciones, para qué no cuidan lo que dicen y manejan con responsabilidad lo que dicen.
Además, aparte de las especulaciones que ya corren al por mayor, se incrementa la falta de credibilidad en las agencias y dependencias gubernamentales, que parecen estar en el juego de contradecirse, recíprocamente, las unas a las otras.
Y en verdad, dicen los analistas, algo está pasando en la PGR porque lleva varios días contradiciéndose; primero, cuando el Secretario de la Defensa advirtió sobre la posibilidad de que soldados kaibiles pudieran estar relacionados con el grupo paramilitar de "Los Zetas", y la Procuraduría se apresuró a sacar un comunicado, de alguna manera desmintiendo al General Ricardo Clemente Vega García, y diciendo que sí habían sido detenidos siete guatemaltecos en la zona de Tapachula, que sólo tres de ellos tenían relación con las fuerzas armadas de Guatemala y que ninguno era un soldado de elite.
Otra de estas contradicciones tuvo que mover con la forma en que se hizo pública lo posible localización, con fines de extradición, del accionista mayoritario de Canal 40, quien fue acusado de fraude fiscal por 3 millones de pesos; esta televisora tiene colocada las banderas de huelga, en virtud de que la empresa de TV les adeudaba varios meses de salario y no se veía que les fueran a liquidar.
´Maquío´ sigue vigente
Es en circunstancias como éstas cuando se cumplen 16 años del deceso de Manuel J. Clouthier, y es cuando sus ideales son, ahora más que nunca, un faro que da luz entre el mar de confusiones que, de muchas maneras, se da en nuestro país.
Esperemos que todas estas nebulosidades pronto se despejen y tengamos claridad para ver hacia dónde se enfila la nación; al respecto, algo se esclarecerá hoy mismo, cuando, al caer la noche, se sepa quién de los tres aspirantes será el candidato presidencial del Partido Acción Nacional, pues, seguramente, será innecesaria la última de las tres votaciones previstas para este ejercicio que quiso ser democrático.
Resuelto lo del PAN, faltará ver qué pasa con el PRI, que está metido hasta los codos en conflictos sin solución, ante lo cual empezaron a circular versiones en el sentido de que, otra vez, se han abierto posibilidades para Enrique Jackson Ramírez porque, dicen, él sería el candidato priista de la unidad.
claro con qué finalidad se hace todo esto.