"Identifica a tu chapulín... perdón a tu diputado"

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10/01/2015 00:00

    MAYRA ZAZUETA

    Si alguna duda quedaba de que 2015 es año de elecciones, la propia inercia de la política termina dejando todo en claro. En cuanto cayó la última hoja del calendario 2014, comenzó el revoloteo de chapulines, grillos y toda especie de insectos saltarines en las sedes de los partidos.
    Sin ningún rubor cientos, o quizá miles, de servidores públicos de todos los niveles han empezado a abandonar sus encargos o puestos de elección para irse en busca de nuevas posiciones.
    Poco les importan las severas críticas de la ciudadanía por la manera tan irresponsable como se comportan, al dejar al garete sus tareas, afectando sobremanera a muchísimas personas que depositaron en ellos su confianza y esperaban la prestación de un servicio, la expedición de una licencia, la solución de un problema.
    En pocas palabras estamos una vez más ante el pernicioso y ofensivo "chapulineo".
    El ingenio popular ha acuñado ese término, que define con precisión el comportamiento de la clase política, que sin ningún remordimiento abandona el puesto para brincar a otra posición. De igual o menor nivel, lo que les interesa es seguir viviendo del presupuesto.
    Son fieles practicantes de la conocida sentencia acuñada por César Garizurieta, un político y novelista veracruzano, bastante cercano al Presidente Miguel Alemán: "Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error".
    Por supuesto que los chapulines son una verdadera plaga. Devoran todo cuanto se les pone enfrente, sobre todo cuando de presupuesto se trata. Y todos los partidos políticos, sean de derecha, centro o izquierda, están llenos de "chapulines".
    No extraña, por ello, la noticia de que al menos 11 de los 14 legisladores del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal renunciarán para ir en busca de otros cargos, sea en la propia legislatura capitalina o en la Cámara de Diputados.
    Qué diéramos porque ese montón de insectos presupuestívoros fueran como el "Chapulín colorado", ingenuote, pero todo nobleza. Lamentablemente de todo ese "chapulinero" no hay a quién irle. Todos están dispuestos a devorar lo que se les atraviese.
    Y como en la clasificación taxonómica de los ortópteros, género al que pertenecen los chapulines, también en el "chapulinero" político hay diferencias entre unos y otros, y nada tienen que ver el color ni el tamaño de la familia a que pertenezcan.
    Navegando en la red de redes me encontré esta clasificación, y se me ocurrió presentarla para que, juntos, tratemos de identificar no sólo a nuestros actuales legisladores y alcaldes, sino a cada uno de los funcionarios o legisladores que están ya prestos a dar el salto de liana buscando una nueva posición.
    Biodiversidad Mexicana hace la siguiente clasificación. Hay dos subórdenes:
    "a) Ensifera ("portador de espada") incluye a los grillos, esperanzas, chapulines verdes, insectos hoja y caras de niño, que se distinguen por tener grandes antenas, más largas que su cuerpo. Su nombre hace referencia a la forma alargada del órgano de las hembras con el cual depositan los huevos (ovipositor) sobre el suelo; y b) Caelifera ("portador de cincel") incluye a los chapulines, saltamontes y langostas de antenas cortas. Su nombre alude a la función del ovipositor de cavar el suelo para después colocar los huevos.
    Existen alrededor de 13 mil especies descritas a nivel mundial, la mayoría tropicales, pero distribuidas por todo el planeta. En Norteamérica se encuentran mil 800 especies, mientras que en México existen aproximadamente 920 especies pertenecientes a 274 géneros. Quién sabe cuántas especies de "chapulines" hay en Sinaloa, pero supongo que no cantamos mal las rancheras.
    Viven en una gran cantidad de hábitats, incluyendo cuevas, varios ambientes acuáticos e inclusive glaciares, sin embargo son mucho más abundantes en los pastizales. Algunas especies son criptozoicas, esto es, viven en el humus o bajo piedras y troncos caídos.
    Son de cuerpo pequeño, de menos de cinco centímetros, pero algunos alcanzan los doce centímetros de largo.
    Hay especies de hábitos tanto diurnos como nocturnos. Son insectos principalmente herbívoros, y se alimentan de las hojas, tallos y flores de las plantas, aunque también hay especies depredadoras que se alimentan de otros insectos.
    Normalmente son solitarios pero bajo determinadas condiciones, algunas especies pueden hacerse gregarias y convertirse en importantes plagas agrícolas. Por ejemplo, la langosta Schistocerca gregaria, que aparece mencionada en el capítulo 2 del libro del Éxodo, puede hacerse tan abundante que oscurece el suelo y el cielo cuando migran a otros lugares y se alimentan de las plantas que encuentran a su paso".
    Analizando detenidamente cada una de esas especies o variedades de chapulines se puede lograr identificar a cuál de ellas pertenecen no sólo nuestros actuales legisladores (federales o locales) sino toda esa plaga de funcionarios dispuestos ya a brincar en busca de acomodo para los próximos tres años. Aunque en realidad creo que antes del cumplimiento de ese término estarán preparándose para volver a saltar... y saltar... y saltar.
    Hace aproximadamente un año escribí acerca de los parásitos e hice un planteamiento muy semejante. La conclusión sería la misma sin duda: "Difícilmente se les puede ubicar en una sola. Con el paso de los años han afinado sus métodos y formas de extraer todo lo que quieren de la sociedad".
    Pero de nosotros depende que se acabe ese eterno y vergonzoso "chapulineo".
    jdiaz@noroeste.com