Sugey Estrada/Hugo Gómez
La comunicación en línea modificó sustancialmente la manera de conversar, reunirse e interactuar. A través de las redes, correos electrónicos, comunidades y otras variantes, se conversa y comparte información en tiempo real a cualquier parte del mundo.
La persona no necesita viajar, desplazarse ni fatigarse. Desde la comodidad de su recámara y oficina puede abrirse a la comunicación global.
Entre otras múltiples facilidades está el recibir educación a distancia. Ya no es necesario que las clases sean presenciales. Habrá ocasiones en que el alumno asista al plantel, pero hoy es posible obtener grados académicos de universidades ubicadas a miles de kilómetros de distancia.
En cuanto al vínculo familiar, los padres monitorean más fácil a sus hijos cuando han salido de casa, ido al cine, al antro, a una fiesta o de paseo.
Pero, si hay grandes ventajas, existen también innumerables desventajas que desvirtúan la esencia del proceso comunicativo. Los "amigos" en red son, muchas veces, personas desconocidas con las que no se tiene intimidad real. Además, como no se comparten los mismos valores, existe el riesgo de pasividad y mayores incomprensiones.
"Según los especialistas, cuando se habla cara a cara, una quinta parte de la comunicación es semántica y las cuatro quintas partes restantes son connotativas. Son las miradas, el tono de la voz, el olor corporal, la gestualidad, el tacto. Por tanto, cuando sólo nos comunicamos on line, mutilamos las cuatro quintas partes de la comunicación. Barthes decía que los textos son como las cebollas. Con esas cuatro quintas partes menos, la comunicación se convierte en incomunicación, en mentira. Yo defiendo la cultura de la taberna, del club, donde la gente se mira y se toca", expresó Román Gubern en entrevista al periódico La Nación.
¿Prefiero la comunicación real y directa?
rfonseca@noroeste.com@rodolfodiazf