Sugey Estrada/Hugo Gómez
Un conocido refrán afirma que la unidad hace la fuerza; sin embargo, se podría complementar diciendo que la uniformidad causa la muerte. De hecho, Mijail Bakunin señaló: "La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida".
La unidad fortalece porque permite que las personas vinculen esfuerzos y luchen por sus ideales. En cambio, la uniformidad atenta contra la originalidad al pretender que todos se conformen mediante un mismo modelo y sigan un comportamiento homogéneo.
Es decir, la uniformidad no significa igualdad, sino la pretensión de la estandarización de las personas, la eliminación de la riqueza que se encuentra en sus diferencias. En la uniformidad no cabe la complementariedad, porque ésta supone la autonomía y diversidad, no el sometimiento y la manipulación.
Bertrand Russell dijo que quienes comprenden que no se puede atar o encadenar a nadie por la fuerza, deben mostrar un gran respeto por la libertad de los demás.
"No tratarán de atarlos o encadenarlos; serán cautos en el juzgar y rápidos en simpatizar; tratarán a todo ser humano con una especie de ternura, porque el principio del bien que hay en el hombre es a la vez delicado e infinitamente precioso. No condenarán a aquellos que no son como ellos mismos, sabrán y sentirán que la individualidad trae consigo diferencias, y que la uniformidad significa muerte.
"Querrán que cada ser humano sea, lo más posible, una cosa viva, y, lo menos posible, un limitado producto mecánico; estimarán, unos en otros, aquellas cosas que el bronco trato de un mundo despiadado destruiría. En una palabra: todas sus relaciones con otros estarían inspiradas por un profundo espíritu de reverencia".
Las diferencias no son para dividirnos, sino para resaltar que somos seres distintos que nos enriquecernos al unirnos.
¿Promuevo la unidad o la mortal uniformidad?
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