"La perversa adulación"

""
07/10/2014 00:00

    Sugey Estrada/Hugo Gómez

    La sana crítica duele, molesta y lastima; pero, la adulación es veneno cruel que mientras te elogia, asesina.
    La palabra adulación se utilizaba originalmente para referirse a las señales de contento que muestran los perros al mover la cola y frotarse en el cuerpo de su amo. Posteriormente, se usó para aludir a las personas que alaban de manera excesiva y empalagosa.
    La adulación es un lenguaje frecuente entre los políticos y cortesanos, pues se propinan golpes, puntapiés y cachetadas mientras se abrazan como hermanos. "Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada", dijo Francisco de Quevedo.
    La fábula de El cuervo y el zorro, de Félix María Samaniego, expresa admirablemente las triquiñuelas de que se vale la perversa adulación.
    El cuervo estaba en la rama de un árbol con un queso en el pico. El taimado zorro se acercó al pie del árbol y dijo al cuervo que su figura era gallarda, que si su gorjeo correspondía a esa estampa sería el más grande de los animales.
    "Al oír un discurso tan dulce y halagüeño, de vanidad llevado, quiso cantar el Cuervo. Abrió su negro pico, dejó caer el queso; el muy astuto zorro, después de haberlo preso, le dijo: "Señor bobo, pues sin otro alimento, quedáis con alabanzas tan hinchado y repleto, digerid las lisonjas mientras yo como el queso", mencionó Samaniego, y añadió la moraleja: "Quien oye aduladores, nunca espere otro premio".
    Quien se deja seducir por la adulación demuestra que es una persona vana e ignorante, a quien gusta que le endulcen los oídos. "Los cazadores atrapan a las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación", señaló Plutarco.
    ¿Reconozco las virtudes de los demás, o recurro a la perversa adulación?
    rfonseca@noroeste.com
    @rodolfodiazf