"Las maravillas del mundo"

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06/07/2015 00:00

    Sugey Estrada/Hugo Gómez

    El ser humano se extasía ante las maravillas del mundo. Es inenarrable la atracción que ejercen sobre él las monumentales esculturas y admirables construcciones.
    ¿Quién no se siente fascinado con la ensoñación de las siete maravillas del mundo antiguo? Todo elenco, compilación o antología es arbitrario. Sin embargo, la lista incluye a la gran Pirámide de Keops en Guiza; los Jardines colgantes de Babilonia; el Templo de Artemisa en Éfeso; la Estatua de Zeus en Olimpia; el Mausoleo de Halicarnaso; el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría.
    Si en la lista de maravillas antiguas es fuerte la discrepancia, no puede ser menos crítica en la de las maravillas modernas, entre las que se incluyen Chichén Itzá, el Coliseo de Roma, la Estatua de Cristo Redentor, en Río de Janeiro; la Gran Muralla China; Machu Picchu, en Perú; Petra, en Jordania y el Taj Mahal, en India.
    En realidad, el mundo está lleno de maravillas, lo que sucede es que los seres humanos nos contagiamos de ceguera, como en el Ensayo de José Saramago. Perdemos la capacidad de admirar y apreciar desde pequeños detalles hasta grandilocuentes manifestaciones.
    "Cuando salgo a la calle a hacer cualquier cosa con mis hijos me doy cuenta de hasta qué punto los niños prestan atención a las maravillas que nos rodean. Todo lo ven, todo lo disfrutan: por muy pequeño que sea", señaló la escritora Lola Mayenco.
    "No faltan maravillas en el mundo: falta la capacidad de maravillarse", afirmó Chesterton, quien agregó: "Muchos agradecen a Santa Claus, o a la Befana, o a los Reyes Magos porque ponen regalos en los zapatos, pero jamás agradecen a Dios que les ha dado los pies para meterlos en los zapatos".
    ¿Aprecio y admiro las pequeñas y grandes maravillas del mundo?