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"Guadalupe Loaeza: ¡El horror!"

"Lástima que sean los niños y las niñas de Chihuahua los que ahora tengan que salir a las calles para pedir justicia para sus compañeras"

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24/05/2005 00:00

    Gestionan

    El viernes iba en el coche por avenida Álvaro Obregón. Hacía mucho calor. Llevaba prisa. Y para variar, había un tráfico atroz. Distraídamente prendí el radio, pero sin percatarme en qué estación. Justo en ese momento empezó el noticiario. Por un momento dudé en poner un disco de Mozart, dadas mis prisas y mi nerviosismo no quería empezar a preocuparme tan temprano en el día. Sin embargo, las dejé. Nada más en lo que duró el primer alto escuché: "En lo que va del año, se han ejecutado en Sinaloa, 256 personas. En Nuevo León, ya suman 17 ejecuciones vinculadas con el narcotráfico. "El vocero de la Presidencia, Rubén Aguilar, reconoce guerra del narcotráfico contra el Gobierno federal. Ya suman nueve los fugados de los penales de la Ciudad de México". Oprimí un botón para cambiar de estación. Enseguida, me tocó otro alto y en la otra emisora, la cual también empezaba con su noticiario, decía la voz del locutor: "Cada día que pasa la ola de violencia es más incontrolable. Los crímenes siguen a la alza. El crimen organizado y el narcotráfico se han convertido en el peor enemigo de este gobierno". Ya no quería escuchar malas noticias. Ya no quería encontrarme sumida en ese tráfico. Cada momento que pasaba sentía más calor. Cambié de estación. Quería buscar Radio Universidad, quería música u otro programa que no se hablara de violencia. Oprimí otro botón y esto fue lo que escuché: "Siguen las protestas por las muertas en Ciudad Juárez. Ahora las víctimas son las niñas, Anahí, que cursaba quinto año de primaria y de 10 años de edad, fue encontrada muerta en su casa. Antes de morir la violaron y después le prendieron fuego a su cuerpo. "Airis Estrella Enríquez Pando, tenía 7 años. Desapareció el 12 de mayo y después de 12 días fue encontrada dentro de un tambo con cemento". Apagué el radio. Me orillé en la esquina de Valladolid y Durango. Paré el coche. Allí me quedé un buen rato. No sabía qué pensar. Sentí miedo, pero sobre todo mucha vergüenza. No fui a mi cita. Regresé a mi casa sumamente angustiada. Llamé por teléfono para disculparme de no haber podido ir a la cita. No me siento bien, les dije. Todo el fin de semana estuve pensando en esas dos niñas y en la tristeza de sus mamás. Quería ir a verlas para presentarles mi pésame. Quería ir a pedirles disculpas por mi país. También se me ocurrió ir a ver al Gobernador de Chihuahua (ni sé cómo se llama) para preguntarle qué se sentía ser un Gobernador tan inútil. Igualmente se me ocurrió ir a ver a su esposa y rogarle que por favor consolara a estas pobres madres. Quería, así mismo, llamar a Guadalupe Morfín para que me explicara qué estaba pasando en Ciudad Juárez. Quería irme hasta allá y hacer solita una marcha de protesta. Quería hacer tantas cosas, pero finalmente no hice nada. Ayer por la mañana, lo primero que vi al tomar nuestro periódico fue la fotografía de Airis Estrella. Se veía muy bonita con su uniforme de cuadritos rojos y azules y su blusa blanca. Usaba fleco y se peinaba con cola de caballo. Me gustó su cuello largo y sus pómulos salientes. Sale sonriendo, con los ojos cerrados, como haciéndose la payasa. Se ve muy contenta. De grande, seguro iba a ser muy bonita. Pero ya no le dio tiempo. ¡Qué horror!, pensé aterrada. Me quedé mucho tiempo viendo la foto. Enseguida me serví una taza de café y poco a poco comencé a encogerme. Me fui haciendo chiquita, chiquita, al grado que veía, frente a mí, la mesa del antecomedor, gigantesca. Tal vez lo hice para poderme meter en la foto de Airis y sus amiguitas. Por absurdo que parezca, quería jugar con ellas. Quería divertirme, brincar a la reata o jugar a la pelota. Quería decirles que se cuidaran mucho. Que no salieran solitas a la calle. Que no le abrieran a nadie la puerta. Más bien quería llevármelas conmigo, traérmelas para mi casa y leerles muchos cuentos. Después me enteré que Airis fue encontrada en una casa de cartón y tablas no muy lejos de la carretera a Casas Grandes. Dice Juan José García Amaro, corresponsal del semanario Milenio (que circula esta semana), que el dueño de la finca, junto con su familia y algunos amigos, fue el que la encontró al buscar un lugar para asar carne. En medio de mucha basura, de repente se topó con un tambo lleno de cemento y al intentar sacarlo de la granja, se les cayó al suelo. Con el golpe, gran parte del cemento se fragmentó y quedó al descubierto parte del pequeño cuerpo, informó a un agente municipal. Así se descubrió que el cadáver correspondía a Airis Estrella. La causa de la muerte se debió por un traumatismo craneoencefálico, pero antes de que muriera, se confirmó que había sido violada por uno o dos sujetos. Algo muy semejante le sucedió a Anahí, de 10 años y que cursaba quinto año de primaria. Ella fue encontrada muerta el 16 de mayo en su casa. También la violaron y después le prendieron fuego. Ella también estaba solita en su casa. Como los padres de Airis, los de Anahí estaban, igualmente, trabajando en las maquiladoras. Por todo lo anterior, muchos, muchos niños salieron, el miércoles y el jueves, a las calles de Ciudad Juárez para protestar. ´¿Por qué permitieron que las mataran?´ decían las pancartas y mantas. Casi todos estaban vestidos de blanco, como símbolo de paz. También sus maestros protestaron. En efecto, había muchas razones por las que había que protestar. Nada más en lo que va del año han sido asesinadas 15 mujeres más en Ciudad Juárez. Si a todas estas muertes le sumamos los crímenes de Sinaloa, de Nuevo León y de Chihuahua se da un total aproximado de 288 asesinatos en los 5 meses que llevamos del año. ¿Qué está pasando en nuestro país? ¿Cómo entender toda esta violencia que parece no tener fin? ¿Por qué asegura Fox que tiene la conciencia tranquila? ¿Cómo la puede tener así de tranquila, con todas las muertes que suceden en el país? ¿Cómo puede ser tan pasivo y tan irresponsable ante una situación que salta a la vista? ¿Por qué carajos no leerá los periódicos para que se informe? Afortunadamente, los legisladores del PRI y del PRD solicitarán una reunión urgente del Consejo Nacional de Seguridad. Frente a estos asesinatos y la ola de violencia que se vive en el país, dicen que México es un pueblo sin ley, que sólo se va a dormir esperando cuántos muertos habrá al día siguiente. (La Jornada 23/V/2005). Por su parte, el Diputado priista Uscanga Escobar, afirma que Vicente Fox no ha definido una clara política nacional para combatir el delito: lo cual es terrible porque cada entidad encargada de la prevención, procuración y persecución de los delincuentes actúa como Dios le da a entender. También las senadoras y las diputadas de la oposición están muy enojadas con la tibieza del Gobierno de Fox: México sufre una vergüenza, un horror terrible que se soslaya: la violencia contra las mujeres e incluso contra las niñas ha alcanzado los extremos de aberración y de la perversidad más acendrada, incidiendo en la degradación moral de la sociedad. No, ningún mexicano, ni mexicana podemos tener la conciencia tranquila con todos estos asesinatos, ni mucho menos Fox, ni tampoco las autoridades de Chihuahua. El caso de las muertas de Juárez ya lleva muchos años, más de 10 y siguen sin encontrar a los responsables. Si se hubiera resuelto la mayoría de estos crímenes, tal vez Airis no hubiera sido asesinada, ni violada, ni ocultada en el interior de un tambo de cemento. Lástima que sean los niños y las niñas de Chihuahua los que ahora tengan que salir a las calles para pedir justicia para sus compañeras. Seguramente muchos de ellos ahora temen por su vida. ¿Qué país les estamos heredando? Un país, ¡de horror!