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"Reflexiones"

"Los pequeños detalles son los milagros de cada día"

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10/09/2005 00:00

    Héctor Tomás Jiménez

    Con frecuencia mi esposa me sorprende con pensamientos agradables y llenos de sabiduría.
    Hace unos días me dijo que el domingo anterior, cuando no pude acompañarla a misa, escucho que el sacerdote habló de los "milagros de cada día", sobre los cuales explicó como Dios nos da diariamente, a cada momento y a veces en pequeños e insignificantes detalles, una demostración clara de su presencia en nuestras vidas.
    Abundó diciendo, con base en su interpretación del mensaje del sacerdote, que por lo general, los seres humanos nos confundimos pensando en que los milagros son algo excepcional y esperamos que se manifiesten en nuestras vidas como cosas extraordinarias, por la simple razón de que no hemos aprendido a ver a Dios con su majestuosidad y grandeza en cada una de las cosas que vivimos diariamente.
    Estoy de acuerdo con ella y confieso que me ha puesto a pensar seriamente sobre la necesidad de que debo aprender a ver con nuevos ojos cada uno de los acontecimientos que vivo cada día; desde una llamada telefónica inesperada, el encuentro casual con un viejo amigo, un e-mail con un mensaje agradable, una noticia leída en el periódico, un comentario de alguno de mis hijos, una canción en la radio, etc. etc., pues todos y cada uno de ellos, debo verlos conectados al mundo de la causalidad que rige mi propia vida, y sobre todo, que atrás de ellos siempre estará una consecuencia, que quizá es la respuesta que esperaba a algún problema que me agobiaba. ¡Así de simple...!
    Pocos días después del comentario de mi esposa, recibí un e-mail de una de mis amables lectoras, en el cual me enviaba una breve historia, confesándome que ella a su vez la había obtenido de una página de la Internet, historia con un mensaje lleno de significado y muy a tono con lo que mi esposa me dijo, sobre la homilía de ese domingo que no pude acompañarla y que me permito reproducir para ustedes mis amables lectores.
    La historia dice así: "El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro: ´¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?´. El maestro le contesto: ´Es que en esos pequeños detalles está el arte´.
    "Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.
    "Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien; lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada.
    "Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.
    "Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. Por ello, no desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta.
    "Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes. En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación.
    "La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.
    "¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. No lo dejes para después por parecerte poca cosa.
    "En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones." (Fin de la historia)

    JM Desde la Universidad de San Miguel
    udesmrector@yahoo.com.mx