"Los poetas representan el idioma nacional y la expresión a secas, y vitalizan la expresión de sus lectores y sus oyentes (que los hay). Y en esto, como en casi todo, no hay fronteras."
Un paréntesis en días de agobio por el debate sobre la autoridad moral de la clase política. Me detengo en la poesía, todavía y por fortuna indispensable en la ubicación de lo cultural. ¿Qué sucede con el género de géneros por más de un siglo en América Latina? Entre otras, se vislumbran estas tendencias:
¡ el desastre educativo (fenómeno mundial) afecta a la poesía, que deja de memorizarse y ya no asombra a las multitudes. Al introducirse el espanglish, avasallante, las nuevas generaciones abandonan el sonido prestigioso y clásico del idioma, tal y como se manifiesta en Darío ("Que púberes canéforas te ofrenden el acento"), Neruda ("Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos"), César Vallejo ("Quiero laurearme pero me encebollo"), José Gorostiza ("Lleno de mí, sitiado en mi epidermis").
¡ la pérdida de la mayoría de los contextos (las referencias cultas) y la desaparición del lugar de excepción modifican las funciones de la poesía, en la primera mitad del Siglo 20 uno de los grandes idiomas públicos. La poesía se convierte paulatina o velozmente en esa contradicción, un "idioma público secreto", si cabe la contradicción y su arrinconamiento es uno de los factores que impone el cambio en el sonido del idioma público.
¡ la canción popular ¡del bolero y la canción ranchera al rock! reemplaza a la poesía culta en un buen número de sus atribuciones. Los jóvenes incapaces de memorizar un soneto, se saben al detalle los lyrics de los grupos punk o Queen o, desde luego, los Beatles y los Rolling Stones, y las letras de los boleros y las canciones rancheras más conocidos son signos de la identidad colectiva. No sólo son textos al alcance de los no lectores de poesía, son también un convenio de la memoria.
-las historias literarias y culturales en la mayoría de los casos describen acumulativamente la tradición, o la incorporación a un sistema de premios (el Star System) y de castigos (la mención onomástica, si bien les va): "Fulano de Tal nació el día tal del año tal, y por lo tanto conviene organizar un simposio con motivo de su centenario/ El modernismo fue un movimiento poético importante.
En él participan (sigue lista)/ El tema fundamental de la poesía de Borges es el tiempo, que es la forma inapresable de la Historia. Además, sería importante dedicar un simposio al cincuentenario de la primera entrevista de Borges en Radio Belgrano".
-desde la década de 1970 se renuncia a la memorización de la poesía, porque "depender de la mecánica memoriosa impide o neutraliza el ejercicio de la facultad de raciocinio" (Sintetizo el alegato). Antes, sin que esto ocurriese fatalmente, los alumnos, al memorizar poesía rimada, aprendían el ritmo del idioma (en su versión tradicional), se vinculaban a la naturalidad de las metáforas, adquirían frases que ya nunca los abandonarían:
"Quiero morir cuando decline el día,/ en alta mar y con la cara al cielo,/ donde parezca un sueño la agonía/ y el alma un ave que remonta el vuelo" (Manuel Gutiérrez Nájera). En la mayoría de los casos la afición por la poesía no perduraba, pero permitía un acercamiento provechoso a mediano y largo plazo.
A cambio de esta renuncia, tampoco se ha dado el desarrollo perceptible de la facultad de raciocinio gracias al abandono del ejercicio mnemotécnico.
"Le leí un poema y me preguntó que porqué le había quitado la melodía".
Cambia de modo incesante el ámbito de las grandes identificaciones espirituales. Así por ejemplo, de mediados del Siglo 19 a mediados del Siglo 20, la poesía es el género popular que, junto con la música e incluso con más énfasis, se responsabiliza de la sensibilidad colectiva, y abarca a los analfabetas que la memorizan devocionalmente.
Gracias a la poesía, se descubren las potencias del idioma y las iluminaciones que una sola imagen desata. Y era una/ y era una/ y era una sola sombra larga. La espiritualidad en la vida secular mucho le debe a los poetas modernistas en el tránsito del Siglo 19 al Siglo 20 (en especial Rubén Darío), y luego, en la adaptación a la modernidad, los sentimientos espirituales se nutren de la poesía de ¡entre muchos otros ¡Neruda, César Vallejo, Borges, Octavio Paz.
Los poetas representan el idioma nacional y la expresión a secas, y vitalizan la expresión de sus lectores y sus oyentes (que los hay). Y en esto, como en casi todo, no hay fronteras, como lo prueba la influencia de los clásicos españoles, y Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca. A los poetas les toca dictaminar los estremecimientos del oyente o el lector, y su prestigio se traslada a las canciones populares, de los boleros de Agustín Lara a los valses peruanos.
En el territorio de los vislumbramientos que prestigian las conductas íntimas, a la poesía la complementan y en algún momento casi la dejan fuera la novela y el cine. El deseo de captar el ritmo de las sensaciones nuevas y las vías de las transformaciones personales, lleva por ejemplo a los jóvenes de la década de 1960 a leer con devoción Paradiso, Rayuela, La ciudad y los perros, Juntacadáveres, La traición de Rita Hayworth, Tres tristes tigres y La región más transparente, las descodificaciones y codificaciones de la realidad que importa.
Y a lo largo del Siglo 20, el cine es sin duda el espacio de remoción de prejuicios y de creación de modelos de vida, de mitos que ajustan las sensaciones de éxito y de fracaso, de pautas de la conducta inevitable que unos meses o unos minutos antes se consideraban impensables.
La imposición del Mercado Libre destruye las antiguas fuentes de consenso en torno al valor de los libros. Si el criterio básico en la circulación de lo impreso consiste en la mediación del éxito, ¿qué porcentaje de los escritores ejercita su prosa leyendo poesía? Una es la narrativa influida por las resonancias de lo poético (Ejemplos: Carpentier, Onetti, Cortázar, José María Arguedas, Rulfo), y otra es la prosa que extrae su energía de los ritmos urbanos y de la influencia de la metáforas visuales del cine. Esto así sucede y es un derecho de los procesos de cambio.
El desplazamiento de la poesía sí tiene resultados dramáticos en el idioma público. Se pierden muchos incentivos del manejo creativo de la palabra, surge otra "acústica" verbal que se norma por las costumbres de la radio y la televisión, se abandonan las pretensiones literarias o se les deja sólo al cuidado de la cursilería.
Si en la narrativa la prosa tiende a señalarse por su eficacia, la devoción a las descripciones vertiginosas y la renuncia a los afectos "poéticos" en el idioma público el resultado es funesto. Si embargo, no disminuye el número de poetas, y sí desaparece el público vasto que aguardaba a los poetas y sus revelaciones, ahora cada poeta aporta sus lectores o declama en el desierto.