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"México al revés"

"México y sus sindicatos"

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26/01/2008 00:00

    JANNETH ALDECOA/ JOSÉ ALFREDO BELTRÁN

    Los sindicatos que agrupan a trabajadores, obreros o patrones, en México se consideran de interés nacional porque defienden el interés profesional de los grupos que lo integran; se supone que se instalan para encarar los hechos que pudieran interferir el camino que conduce al trabajador por la vía laboriosa, productiva y manutención de utensilios de transformación por medio de la fuerza humana o mecánica para mover equipos o maquinarias.
    Los sindicatos tienen su origen en Inglaterra, a lo largo de la época industrial, primera intención del hombre para producir en grande, en serio y exportar a los diversos países del mundo.
    En México, quien les dio patente de corzo fue el Presidente Lázaro Cárdenas del Río, en 1936, igual que el fomento de los grupos ejidales. Quizás con una intención sana y progresista para el país, pero sin haber las condiciones adecuadas para echar a andar empresas de tal catadura.
    Los campesinos no estaban preparados para administrarse como productores agrícolas y no estaban preparados porque el país no podía brindarles tecnologías viables en lo que se refiere a mejoramiento genético en plantas alimenticias e industriales; ni tampoco disponían de créditos indispensables para atender la metodología requerida para hacer producir en serio al campo y la comercialización de sus logros.
    Tampoco había formas de llevar a cabo el mejoramiento genético del ganado. El ganado vacuno, o bien era montaraz o "chinampo"; en aquellos tiempos.
    En cuanto a las agrupaciones sindicales, con su creación y protección que le dieron las autoridades laborales, se pensaron los consentidos de papá gobierno, pero lo peor es que en un tiempo, se creyeron intocables.
    Si es cierto que el sindicato petrolero fue clave para la expropiación de la industria que era manejada en su totalidad por compañías extranjeras, ese sindicato, hasta hoy, se siente dueño, casi absoluto de los hidrocarburos. De ahí nació aquello de "El Petróleo es Nuestro".
    Tan se lo creyeron al pie de la letra, que se volvió el sindicato más poderoso económicamente y cada vez más, pidieron en cada revisión del contrato colectivo de trabajo, tomaban una nueva parte de la nacionalizada industria y sus líderes se rodearon de tal aureola que en su geografía cercana se crearon verdaderos cacicazgos, con fuerte poder económico, liderazgos y control absoluto en lo político.
    Desde 1938, no hubo congreso nacional, congresos locales, presidencia municipal que no tuviera como pretensos a líderes sindicales petroleros. Estos, eran políticos a los que los demás querían imitar.
    Y así la gran mayoría de los sindicatos del país siguieron ese camino y a México, como nación que debería de mejorar como condición primordial, jamás se acordaron; simplemente los líderes se dedicaron a vivir una vida de gran boato.
    Fueron los mafiosos de aquellos tiempos que exprimieron a las industrias hasta estrangularlas; muchas de ellas murieron de inanición y se quedaron, incluso, insepultas. Acotaron y truncaron terriblemente las inspiraciones de la patria por significar algo en el progreso mundial.
    Con todo aquello, se formalizaron los más absurdos sindicatos, únicamente para impedir las fuentes de trabajo. Tan pronto se anunciaba una fábrica, con un porvenir incierto, pero nacía ya con su sindicato y con líderes con las fauces abiertas.
    Eso del sindicalismo que sólo en México existe, es desde el punto de vista legal, económico y de interés nacional, totalmente contradictorio porque si las agrupaciones sindicales son de interés general, ¿qué son los centros de trabajo y centro de producción de alimentos para la población? ¿Qué significan los planteles educativos para la niñez, que es el futuro de México; los centros de estudios y de investigación? ¿Los medios de transportes? ¿Las clínicas y hospitales, cuando se decreta una huelga y hay moribundos que dependen de la atención médica?
    Pero decíamos que se entablan huelgas tan absurdas cuyos resultados fatales se vuelven en su contra, como son los negativos paros estudiantiles, no en pocos planteles educativos superiores y universitarios. ¿A dónde va esa pérdida o qué ganancia obtienen los estudiantes. Y sin embargo, formalizan huelgas; es moda? Por eso sufrimos de bajo aprendizaje y cualquier prueba aplicada a estudiantes, la obtención son pobres resultados de conocimientos ante cualquier tipo de prueba mundial.
    Si los sindicatos son para armonizar el capital con el trabajo para que resulte una producción que a todos convenga, pero que beneficie al país, no veo porqué los sindicatos pongan demasiado problemas, apoyados por los gobiernos, tanto como para que armadoras y maquiladoras, busquen fuera de México mejores condiciones de trabajo que les pueda redituar en mejores perspectivas.
    Armadoras y maquiladoras, son fuentes de trabajo y exportadoras de sus productos terminados y, sin embargo, salen huyendo de nuestro país porque deben encaran los sindicatos. La desventaja no sólo es su retiro con equipos e instalaciones, sino que arrastran, desde luego, con sus capitales de inversión, que es otro problema consecuente y muy serio.
    Hemos hablado que el ejercicio de los sindicatos, son organismos de interés nacional, pero hay centros de trabajo en los cuales las relaciones laborales, pudieran ser de otra manera y habría que medir con precisión qué es lo más valioso, si la prevalencía de efímera petición sindical, o la vida de los pacientes, como es el caso de los nosocomios; o del interés público frente a la petición sindical, como es el caso de la enseñanza, los servicios públicos que afectan a todo el conglomerado o a todo un pueblo o a los intereses de una nación en lo económico, como hoy se están presentando las huelgas locas y fuera de toda legalidad, como la de los mineros, la cual no sólo desquicia la economía doméstica de los trabajadores, sino de la empresa y por ende la del país.
    Nos quejamos de la carestía en general, pero alguna vez nos imaginamos cuáles son sus orígenes. Por ejemplo, los miembros del sindicato que mueven la industria eléctrica, es una cuyos miembros gozan de un privilegio exagerado. La compañía de Luz y Fuerza del Centro, está tan hundida que ni las manitas saca.
    En cada ejercicio anual, las pérdidas son multimillonarias, pero como es una industria indispensable y está nacionalizada, el gobierno federal, a través del erario tiene que apuntalarla con muchos millones de pesos; a pesar de tener clientes cautivos, la empresa no es autosuficiente, pero sus trabajadores y empleados tienen sueldos y prestaciones muy por arriba de lo normal.
    Otra paraestatal en quiebra es el Instituto Mexicano del Seguro Social; no tiene siquiera para la compra de medicina fuera de su círculo restringido del llamado cuadro básico, menos para ampliar sus ya limitadas instalaciones. Su déficit es espantoso, porque sus trabajadores sindicalizados tienen prestaciones más haya de lo normal.
    Se jubilan a temprana edad y con un 130 por ciento más de su sueldo que devengan. Por otro lado, ya hace tiempo que la institución tiene el sesgo de ser un servicio particularizado de sus trabajadores sindicalizados y sus familiares; el resto de los derechohabientes que pagan religiosamente sus cuotas y si no lo hacen les embarga la institución sus bienes, quedan en la disyuntiva de que si sobra se lo dan. Es urgente que todo mexicano que tiene su derecho a salvo se le atienda debidamente.