"Música de ángeles."
Hay una frase que dice que en el Cielo se toca a Bach, pero lo interpretan los ángeles solamente durante los días festivos, pues el resto de los días, cuando los ángeles tocan lo que más les agrada para divertirse, ellos tocan a Mozart. Esto da una buena idea de lo que Mozart es e hizo.
Por otra parte, se cuenta que cuando era cardenal, el actual Benedicto XVI dijo en una entrevista que Mozart es un compositor que penetra en las almas totalmente, que su música aún le llega al fondo por ser luminosa al mismo tiempo que profunda, pues no es ella mero entretenimiento, sino que contiene la totalidad del drama de la existencia humana. Siendo yo un fanático de Mozart, no puedo decir ante eso otra cosa que amén.
Son estos, días de festividad y celebración, en los que la música juega un papel de importancia, y en los que también surge un feo contraste en la música que escuchamos en las iglesias. Me refiero a las católicas.
Directamente digo que no hay posibilidad de comparación entre la música actual que allí se oye y la de compositores como Mozart. Lo que escuchamos es en su mayoría malo.
Comentando esto con un sacerdote, con el que yo me quejaba, me respondió muy sinceramente que el estaba de acuerdo conmigo. Pero otro sacerdote, hablando de lo mismo, me regañó muy francamente, señalándome que lo importante era la misa, que la música era lo de menos, un simple detalle ante la magnificencia de la Eucaristía.
Tiene razón este cura, pero aún así, esa música actual, mala y mal cantada, no ayuda.
Wolfgang Amadeus Mozart fue un superdotado y lo fue por una razón principal: su música es extraordinaria en dos niveles.
Primero, es atractiva en la superficie; gusta a la primera tanto que se seguro usted habrá oído y es capaz de tararear obras como Eine kleine nachtmusik KV 525, el primer movimiento, Allegro y también la Sonata para Piano en Re, KV 331/300i, su tercer movimiento, Alla Turca (Allegretto).
No se espante usted con esos nombres tan técnicos. Quizá la mayoría de la gente no sepa de qué se habla, pero las ha oído y es capaces de reconocerlas.
Como el famoso primer movimiento de la Sinfonía No. 40 in Sol menor KV 550, Molto Allegro. A la primera, esa música es capaz de atraer. Pero Mozart tiene un segundo nivel, uno que mantiene el atractivo inicial, pero lleva más adentro a las profundidades del alma.
Me refiero a obras como el Adagio y Fuga in Do menor, KV 546 (en sus dos versiones, instrumental y para dos pianos) y otra, el Ave verum corpus, KV 618, que en mi opinión es ésa que los ángeles tocan y cantan cuando quieren divertirse, al igual que la Serenata en Si bemol KV 361/370a "Gran Partita" tercer movimiento, Adagio.
Simplemente no hay punto de comparación entre música como ésta y la que escuchamos en demasiadas celebraciones religiosas. Y ésa sigue siendo mi queja.
Me parece que es un deber serio el celebrar la liturgia de acuerdo a lo que es, el mismo centro de la religión para quienes somos católicos, y que esa seriedad no admite cantos improvisados de aficionados. En fin, nada que no haya escrito antes.
Pero añado ahora que estos días son oportunidades para visitar de nuevo música como la de Mozart, sin la molestia de los intelectuales que quieren que a la primera el novato escuche a Mahler sin bostezar.
Si usted tiene alguna inquietud musical y está hastiado de la mediocridad de la música comercial, invierta unos pesos en dos o tres discos de Mozart, de esos que tienen selecciones de su música y prepárese para un festín.
Escúchelos varias veces y verá que son reales milagros de personas privilegiadas, cuyos talentos muestran lo que somos capaces de hacer los humanos.
Porque es música que requiere preparación, esfuerzo y talento, sin improvisaciones. Reales obras de arte que están a nuestra disposición y que al fin, sus discos cuestan lo mismo que los de música mala.
Lo que le digo es que usted haga una cosa, que se consienta y se regale usted mismo por Navidad, dos o tres discos de esos, con música de la buena, de la que ha pasado el filtro del tiempo.
Discos de lo mejor de Mozart, o de Vivaldi, o del barroco... lo que usted quiera. Quizá sea una de las mejores cosas que usted haga esta época.
eggaspar@contrapeso.info