FIFA
"¡Qué fácil es atrapar pajaritos!", dice un viejo refrán picaresco. Dominique Nique-Nique Strauss-Kahn acaba de probarlo. Lo pescaron precisamente por un pajarito fuera de control. Y es que la canción ordena mover la colita propia, no la ajena... pero Nique-Nique no hizo caso. Te platico la hipótesis de Robert Wenzel sobre este hilarante asunto. A estas alturas ya casi todo el mundo está convencido de que a este playboy francés le tendieron una trampa vía bragueta, y él cayó redondito porque suele bajársela con demasiada liberalidad (se sabe que suele utilizar, al menos en Nueva York, los servicios de call girls; lo declara la ex madama Kristin Davis). Las dudas sobre este caso son múltiples. ¿Por qué el hotel se demoró una hora tras la salida de Nique, para llamar a la policía? Más aún, ¿cómo es que decidió llamarla para empezar, si la mayor prioridad de cualquier hotel (cuantimás de esa categoría) es sofocar en lo oscurito todo ruido inconveniente para no asociar su nombre a escándalo alguno (cuantimás si está involucrado un VIP internacional)? ¿Cómo es que la acusadora, una chava musulmana que usa velo en la cabeza, oriunda de Guinea (ex colonia francesa), tímida y pobre, quizá con sida o VIH, pudo contratar tan rápido a un abogado tan caro? (El abogado se niega a aclarar el punto). ¿Qué pasó con el teléfono móvil que Nique dice haber extraviado? ¿Se lo birlaron tras de que Nique llamara a una agencia de "escorts" para pedir una pupila, a la que "alguien" suplantó con la chavita guineana (consciente, engañada o por completo desprevenida)? ¿No la explicación más lógica de que Nique saliera desnudo del baño es que esperaba a alguien dispuesta a lo que te truje Chencha? Sofitel, el escenario de este sainete, es "un gran hotel francés, de modo que es altamente probable que esté bien dotado de agentes y espías del Gobierno francés disfrazados de clientes o empleados que anden todo el tiempo observando por pasillos y servicios".
Posibles motivos
Así, la ocasión para ponerle una trampa a nuestro querido pitoloco era ideal, y es posible que alguien o algunos, con abundante poder, dinero, contactos, tecnología y demás, la hayan aprovechado.
Magistralmente, hay que reconocer. ¿Pero quién podría ser ese alguien o algunos? Mmmm, veamos. El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quisiera reelegirse el año próximo, y su principal amenaza era justamente Nique, que lo aventajaba en las encuestas. Ese pecado político mortal se añade a otro pecado mortal financiero. Nique estaba sutil y cautelosamente dando golpecitos de timón a la tradicional e inflexible línea globalista del FMI, especialmente sobre dos temas cruciales: controles de capital y flexibilidad laboral.
Lee estas frases de Nique de un reciente discurso suyo: "La globalización ha generado muchos beneficios... pero tiene también un lado oscuro, que es el amplio y creciente abismo entre ricos y pobres. Claramente necesitamos un nuevo tipo de globalización, para prevenir que la 'mano invisible' de los mercados insuficientemente regulados se vuelva un 'puño invisible'". WHAT???, han de haber exclamado los capitostes, el Poder Planetario, al oír tamaña herejía de uno de sus gatos de angora. Quizá por eso una de las candidatas punteras para sucederlo es Cristina Lagarde, Ministra de finanzas de Sarkozy y muy obediente a los dictados del Olimpo Financiero, casi tanto como Zedillo y Gurría.
El timing
En cuanto a su oportunidad, la jugada, si tal fue en efecto, fue magistral. La muy crítica película biográfica "The Conquest", sobre los entretelones privados de la pareja Sarkozy-Carla Bruni, abría el Festival de Cannes justo por esos días. La película amenazaba con terminar de aplastar la figura pública de Sarkozy, "convirtiéndolo, de otro Presidente impopular más, en un hazmerreír internacional". Por eso ni Nique ni la Cabruni se aparecieron por ahí, a pesar de que eran invitados de lujo al estreno de la película de Woody Allen, Medianoche en París, en la que actúa ella. En fin, la incómoda luz de esos reflectores, que se pensaba nadie podría quitarle de encima a Nique-Nique, misteriosamente se tuvieron que enfocar a un pajarito pillado en falta. Así, de un solo manotazo, o braguetazo, Sarky se sacudió del hombro dos alacranes: su rival más peligroso en la contienda del año próximo, y las saetas de los medios a resultas de una película indiscreta. La conclusión de Wenzel es deliciosa: "O Sarkozy es un tipo muy suertudo, o la Dirección de Seguridad Internacional del Gobierno francés es extraordinariamente eficaz".